Pedro Flores  

No cabe duda que Walt Disney, aquel que quiso comprarle las canciones a Gabilondo Soler (Cri-Cri) el Grillito Cantor trascendió a la fama al crear Disneyland un mundo de fantasía en donde la gente está feliz por un momento junto a Mickey Mouse. En México la oposición entonces encabezada por lo que hoy es Morena, empezó ridiculizar a los gobiernos anteriores diciendo que vivíamos Foxilanda y Calderolandia, pero como todo se paga, ahora vivimos en AMLOLANDIA.  

Uno es feliz desde que llega uno a Disneyland, al ver el palacio con todas sus luces, en donde todo es fantasía, no como en México, que alguien dijo que iba a vivir en un departamento de interés social y ahora vive en Palacio Nacional y desde el balcón ve los fuegos artificiales, esperando que nunca llegue alguien a besar a la bella durmiente que es el pueblo.   

De igual forma compra uno su boleto para subirse al avión volantín para sentirse importante por un momento, con la esperanza de que va a ser rifado y lo único que ocasiona es un gran mareo y una decepción que nos hace recordar la frase del escritor Marco Aurelio Almazán, en donde afirma que; “La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa”.   

Baja uno tan mareado del avión que no se da uno cuenta que el dólar sigue subiendo, pero eso que importa, si Disneyland está a muchos kilómetros de México, en donde casi superan las 300 mil muertes por Covid-19, pese a ello, y con la variante Ómicron ya en la región y en donde las encuestas dejan a la baja a un gobierno que no responde en cuestiones de salud seguridad o economía.  

Pero como AMLO “tiene otros datos” llenó el Zócalo de gente sin cubrebocas y obvio los aumentos en los infectados siguen subiendo, aunque como “regalo”, ese mismo día, criminales estallaron dos coches bomba para liberar a nueve presos de una cárcel, asesinaron a una mujer en Ciudad de México y el Banco de México redujo el pronóstico de crecimiento económico para este año.  

En salud ni se diga hay plantones por todos lados por falta de medicinas, Pero el problema es de fondo: el gobierno no compró las medicinas con anticipación y el mercado farmacéutico internacional implica pedidos a gran escala con meses de anticipación: alguien tendría que explicarle al presidente que no es como ir a la farmacia.   

Y de seguridad ni hablar El presidente prometió, en 2019, resolver la inseguridad en seis meses. tres años después, los índices siguen en niveles récord: se registran más de 100 mil homicidios y más de 21 mil personas desaparecidas. Los feminicidios han aumentado 13%. Los homicidios, violaciones, robos y lesiones han aumentado en este sexenio respecto a los de sus antecesores Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.  

En temas económicos, desde antes de la pandemia la desconfianza que generan los tumbos ideológicos del presidente enfiló al país hacia la recesión. Cuando llegó el Covid-19, la economía mexicana cayó el doble que el promedio mundial y la recuperación no ha sido suficiente. Sus decisiones han generado 3.8 millones de nuevos pobres y la inflación en noviembre superó 7%, la mayor cifra en 20 años.  

Dentro de sus promesas de campaña hace tres años dijo que caminaríamos hacia una verdadera democracia, pero quiere acabar con el INE; se acabará la vergonzosa tradición de fraudes electorales, pero tiene a todos los viejos operados del PRI en Morena: Las elecciones serán limpias y libres, pero hay regiones en donde el narco dice por quién votar. Quienes compren votos o trafiquen con la pobreza de la gente irá a la cárcel sin derecho a fianza, aunque sigue dando dinero a los pobres para comprar votos.