Pedro Flores 

Qué triste es vivir unas elecciones de Estado como las que acaba de vivir México en los comicios de Coahuila y del Edomex, carentes de todo, las mismas promesas que cada suspirante a gobernar hace, con el mismo trabajo electoral que hacía el PRI, aunque digan que no son iguales, pero lo más triste es que las encuestas suplieron a la ideología. 

Las encuestas dicen… voy arriba por 20 puntos según las encuestas… ya voy a alcanzar a mi rival, según la última encuesta… tengo empate técnico con mi contrincante… me baso en las encuestas para dar mi opinión… Las encuestas tenían razón ganó quien yo pensé… Eso es lo que se escuchó en las pasadas elecciones. 

El pueblo ha perdido la confianza en los partidos, ninguno en la actualidad tiene los tamaños para encabezar dignamente un mitin propagandístico de cualquier sigla, los grandes oradores empezando desde Adolfo López Mateos, pasando por Luis H. Ducoíng, Diego Fernández de Cevallos, Miguel Ángel Conchello, y el mismo Cuauhtémoc Cárdenas o han muerto o ya su edad no les permite enardecer y convencer a las masas como ellos sabían hacerlo, ahora son encuestas. 

Tal vez algunos de los viejos votantes, esperaban ver en las campañas a algún antiguo priista  que hablara sobre los viejos conceptos de la ideología tricolor que señalan los caminos hacia  la libertad, la democracia, la justicia social y la tolerancia o que un de la alianza enmarcado en los colores blanquiazul  hablara sobre un nuevo sistema económico social que  impulse  la democracia social y el federalismo,   establecer la segunda vuelta electoral, como dice su nueva ideología, pero nada de eso hubo y del PRD ni hablar. 

Los que según AMLO fueron a emitir su voto “libremente” muchos de ellos con corte militar en las casillas especiales fueron “convencidos” a que utilizaran el viejo estilo PRIISTA del “Ratón Loco” y los “trasportados libremente para ejercer su voto” desde diversas regiones aledañas a las casillas, en síntesis, el partido que triunfó en el Estado de México fue el viejo PRI, no MORENA, aunque se reitere que: “no somos iguales”. 

¿Pero qué es una encuesta? 

La encuesta es una técnica de recogida de datos mediante la aplicación de un cuestionario a una muestra de individuos en donde los promotores de las mismas, que obviamente cobran bastante por su trabajo, establecen una guía clara para adaptar sus preguntas, con el fin de obtener las respuestas que necesitas, aprovechando las inseguridades, las debilidades humanas para poder lograr los resultados para los que fueron contratados. 

En muchas ocasiones, los encuestadores contratados, acuden a públicos no politizados en donde con preguntas amañadas obtienen las respuestas acordes a las necesidades de sus patrones, sabedores de que este tipo de públicos apoyados con una campaña de medios como la que tiene el actual gobierno los hacen fácilmente manipulables. 

El sistema de encuestas impuesto por AMLO, para que el pueblo decida quien lo sustituirá, aunque todo mundo sabe que el pueblo es él, ha sido rechazado ya por Marcelo Ebrard, quien ya tomó su camino las calificó de “error muy grave”, porque anticipan la intención del voto y por su parte el Senador Ricardo Monreal, advirtió que las encuestas que se realizan dentro de su partido son manipulables… más claro ni el agua. 

Si bien las encuestas señalan que MORENA tiene opciones de ganar la presidencia del 2024, Coahuila y la independencia de Marcelo Ebrard, originarán una mayor crisis en dicho partido y si las tendencias lo favorecen, no hay que dudar que tanto PT y PVEM, busquen su subsistencia aliándose al Movimiento Ciudadano y formen un bloque alternativo contra Morena. 

Esto puede suceder, en tanto que en la alianza “Va por México,” sus dirigentes se pelean por conservar sus privilegios, pero si pensaran un poco, que es mucho pedir, podrían elegir a un “Caballo Negro” que realmente sepa que hacer para reunificar al país no sólo en lo social sino en lo económico, porque de otra manera están viviendo “La Crónica de una Muerte Anunciada”.