Bernardo López 

En esta temporada de estiaje debemos reflexionar en reducir el consumo de agua en las casas, escuelas y lugares de trabajo, es por el bien de todos, porque de esa manera podemos superar los déficits que registran las presas y los mantos freáticos.  

Es nuestra obligación como ciudadanos procurar los recursos hídricos, porque estos no los procesamos de manera adecuada y debemos de traer el agua del Estado de México y Michoacán, al no contar con un sistema de cosecha de lluvia en la Ciudad de México. 

El problema es que el Sistema Cutzamala registra un déficit del 23 por ciento y las lluvias de marzo no han logrado revertir la situación. La presa “El Bosque” se encuentra con alrededor del 50.3% de llenado; “Villa Victoria”, al 37.6%; mientras que Valle de Bravo se ubica en 51.5%, de acuerdo a datos del Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas, del Organismo Cuenca Aguas del Valle de México. 

Ideas puede haber muchas para contrarrestar esta crisis hídrica que padece la ciudad, desde drenaje especial para lluvia, cisternas para el almacenamiento de los recursos pluviales o un gran lago en algún lugar de la Meseta de Anáhuac para el almacenamiento del agua que nos cae del cielo -que durante el verano tiene un promedio de 600 mm en las zonas secas y de hasta 1200 mm en las zonas templadas húmedas, como el Ajusco. 

Desde luego para desarrollar infraestructura se requieren muchos recursos, los cuales también escasean debido a las obras que tienen mayor urgencia o prioridad, pero ya es tiempo de que se dé una solución a largo plazo. 

En el caso de nosotros como ciudadanos responsables, debemos hacer el mayor esfuerzo por no desperdiciar y reciclar el agua, en el momento del lavado de ropa, de trastes, que después se puede reutilizar para el aseo de pisos, baños. Muchas personas pensarán que ni siquiera cuentan con el recurso suficiente para beber, pero entonces a los que sí les llega el líquido en sus casas tienen que hacer la labor. 

Otra estrategia es bañarse una vez cada tercer día, con esto, además de ahorrar agua, permite que nuestro cuerpo produzca las secreciones -sudor y cebo- que crean una barrera natural para protegernos contra enfermedades. Al Gobierno se le puede exigir el derecho de proporcionar el suministro de agua, y de reclamarle si hace cobros excesivos o injustificados por un servicio que a lo mejor ni recibimos, pero también nosotros tenemos la obligación de cuidar los recursos hídricos, porque de esto depende que alcance el agua a todos.