David Hidalgo Ramírez
El 7 de abril de 1948 fue creada la Organización Mundial de la Salud (OMS), un organismo que forma parte de las Naciones Unidas y que desde su creación ha asumido el liderazgo en la conformación de la agenda internacional en temas de salud, estableciendo normas, articulando opciones de políticas públicas, ofreciendo apoyo técnico a los países que la integran y vigilando las tendencias sanitarias en nuestro planeta. El objetivo de su existencia se centra en: “alcanzar para todos los pueblos el grado más alto posible de salud”.
Pero ¿qué entendemos por salud?, para la OMS, la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. En realidad, estar sano implica ser feliz y tener la capacidad de vivir de manera independiente; sentirnos óptimos para emprender cualquier tipo de actividad física y mental. Estar sano es saber cómo evitar enfermarse.
La enfermedad es el resultado de la alteración del equilibrio biológico de los seres vivos, equilibrio indispensable para la subsistencia y clave en nuestra evolución. Quien enferma, sufre, y el malestar que nos ocasiona es el anuncio de que nos encontramos frente a una amenaza que nos anuncia la posibilidad de algún daño.
En retrospectiva y analizando la historia de las enfermedades que afectan al ser humano, no es difícil concluir que éstas, no son resultado de fenómenos puramente naturales y sí, hay que reconocerlo, muchas de las enfermedades que padecemos tienen su origen en los procesos de transformación de nuestro entorno, es decir, lo que llamamos desarrollo, es a su vez el principio de muchos de nuestros padecimientos.
En el marco de la celebración del Día Mundial de la Salud, es importante destacar la gran preocupación que existe ante la falta de un sistema de salud pública capaz de implementar programas de prevención que nos permitan tener el control de la salud en nuestras manos.
Es por ello la importancia de aprovechar este tipo de espacios para invitar a la población a tener una participación en el autoconocimiento de nuestra condición de vida. Estar conscientes de que nuestra salud tiene su base en una buena alimentación y que mantenernos sanos es una responsabilidad individual, es un buen principio.
El bienestar integral individual es el resultado de tener conciencia de la salud como una expresión de nuestro autocuidado. No debemos perder de vista que nuestras acciones y actitud de vida, son fundamentales para alcanzar ese bienestar integral para el que estamos diseñados. Asumir hábitos que contribuyan a nuestra salud física, mental y espiritual, nos mantendrá lejos de las enfermedades.
Existen infinidad de acciones que podemos emprender para conservar el buen estado de nuestra salud, en este espacio ya hemos compartido algunas, pero, aunque no podemos evitar ciertas condiciones que nos enferman, siempre el autocuidado permanente y consciente será la clave para prevenir riesgos y complicaciones en nuestra salud.
En las próximas publicaciones abordaremos los temas de una dieta equilibrada, las bondades del ejercicio, salud emocional, salud psicosocial, salud física y planificación alimentaria, como parte de los principales hábitos que debemos de mantener para lograr una salud plena.
















