Rafael H. Rivera Puebla

La Asamblea General de las Naciones Unidas, desde 1989 ha buscado destinar un día internacional para la Reducción de Riesgos, primero con una fecha móvil, y el 21 de diciembre de 2009 ya se establece una fecha fija, misma que se celebra desde entonces.

En nuestro país, los diversos Colegios de profesionistas, académicos, instituciones dedicadas a la actividad cotidiana de la reducción de riesgos, en su mayoría llevaron a cabo actividades diversas, desde jornadas con conferencias magistrales, hasta congresos con ponentes de talla internacional.

Todo hasta ahí suena bien, sin embargo, parece que el verdadero propósito se ha relegado a que un grupo de especialistas se reúnan para hablar, por un lado, de lo mucho que se ha hecho desde la academia; por otro lado una colección de quejas de las limitaciones presupuestales para avanzar en este rubro o bien para generar unas cartas de buenas ideas y propuestas que algunas veces no se ven realizadas por falta de voluntad política.

Además de los congresos y jornadas, bien valdría la pena que se generaran iniciativas legislativas o bien normativas para que deje de ser solo una conmemoración más del almanaque de las Naciones Unidas que se pierde con las festividades nacionales o incluso con los santorales.

Hay mucho por hacer en esta materia, desde dimensionar de manera adecuada a la Coordinación Nacional de Protección Civil, y darle nuevamente el estatus desde el cual podría impulsar políticas públicas en materia de Reducción de Riesgos, así como fortalecer los Sistemas de gestión de Riesgos y Protección Civil nacional, estatales y municipales.

En fin, hay más que solo palomear una fecha en el calendario.

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