Es día 28, se festeja al santo patrono de las causas difíciles, San Juditas, varios son los recintos que se llenan de fieles, aquí, a unos metros de nuestras instalaciones de ABC, en estudios Tepeyac contamos con la iglesia de San Hipólito, patrono de los españoles conquistadores, por cierto, en dicha construcción se encuentran enterrados algunos de los ibéricos que acompañaron a Hernán Cortés en la conquista de Tenochtitlán, solo no le digan al mandatario pues es capaz de venir a reclamar por actos cometidos en contra de los mexicas hace más de 500 años.
La fe y religiosidad es muy nuestra y no es tema para polemizar, la gente quiere creer en lo que desee, pero existe un viejo ADN en la sangre nacional que se implanta y nos arroja a manifestaciones que poco tienen que ver con la razón, más en tiempos en donde NO DEBERÍAMOS EXPONERNOS, pero una mala entendida vocación espiritual impulsa a que muchos rompan con el sentido común, mostrándonos un irresponsable acto suicida al llenar este tipo de Iglesias, las peregrinaciones por la fecha ahí están, los devotos de San Juditas han llegado para pedir protección o que sus problemas sean resueltos, eso no está a discusión, el problema es que estamos parados en el abismo de el rebote pandémico y la posibilidad de que regresemos dos casilleros al semáforo rojo es real, actos de fe no deben ser confundidos con licencias para acudir como rebaño a potenciar los contagios, en serio que eso ES SERIO.
Observar el esfuerzo que miles de médicos, enfermeras, personal de limpieza, de muchos mexicanos que han hecho un esfuerzo supremo por no ser contagiados, el esfuerzo de autoridades de salud y todo ese ejército de voluntarios, todos, no pueden ser mandados al diablo por acciones que se inscriben más en la irresponsabilidad que en la creencia.
Debemos ser empáticos, congruentes y mejores ciudadanos, actuar como esclavos de impulsos nos ha llevado a la ruina en muchos capítulos, los casi cien mil muertos por el COVID podrían duplicarse en tres o cuatro meses más, no es broma, es un cálculo que surge de la experiencia en los campos de investigación y con escenarios como el de hoy, en donde una supuesta feligresía viene a cumplir con su impulso por salvar su alma se convierte en un criminal juego de ruleta rusa.













