• Evitará el ganso extradición de Ovidio Guzmán, no quiere que hable, dicen

Miguel A. Rocha Valencia

Bajo el argumento de que en México no se produce fentanilo, pero sin negar que aquí se procesan precursores para exportar “producto terminado”, el actual gobierno intentará evitar la extradición a Estados Unidos de Ovidio Guzmán o cualquiera de los hijos de Joaquín Guzmán Loera. En “otros tiempos” la entrega de los delincuentes ya se hubiese realizado.

De hecho, la detención del llamado “chapito” tuvo como fondo evitarse mayores problemas con el gobierno de Joe Biden o que el actual jefe del cártel de Sinaloa fuera apresado y llevado a la unión americana “fast track” pues ya desde antes existía una petición de captura con fines de extradición y por ello se dio el llamado “culiacanazo” en que se le detuvo y luego se liberó por instrucciones del mesías tropical.

Ahora con pruebas y testigos, el gobierno de Estados Unidos renueva la petición de extradición para ser juzgado bajo diversos cargos a lo cual las autoridades mexicanas le dan vuelta y en vez de gestionar la entrega, sale con evasivas incluyendo el dicho de que contrario a lo afirmado por las autoridades de aquel país, aquí no se produce ni se exporta fentanilo.

Empero con el testimonio y pruebas de tres infiltrados de la DEA en el cartel de Sinaloa, se integró la acusación contra los “chapitos”. Aportaron estos sujetos grabaciones, domicilio de laboratorios y fueron testigos directos en la producción y comercialización de la droga. Que, por cierto, ahora falta en el sistema de salud mexicano, especialmente para contrarrestar dolores y elaborar anestesias.

Aquí los testigos tienen nombre: Miguel Alonso Payán, Juan Carlos Arce y el “NN”, integrantes de la seguridad de Ovidio Guzmán, distribuidor y administrador de bodegas, respectivamente.

El primero de ellos, originario de Culiacán, vigilaba laboratorios y declara que el cartel enviaba hasta 500 mil pastillas mensuales de la droga hacia Estados Unidos por diversas rutas. La “cocina” está ubicada en un sótano del poblado Navolato llamado Aguapetito, de dónde sólo se entra por elevador y de ahí salían decenas de barriles de 200 litros diariamente.

De hecho, luego de la reunión binacional, el gobierno estadunidense dio a conocer diversas medidas para combatir el tráfico incluyendo el ataque frontal a los herederos de Joaquín Guzmán, así como el tráfico de drogas, armas y el manejo de recursos financieros en la unión americana.

Eso a pesar de que los delegados de México encabezados por Marcelo Ebrard y “ternurita” Rosa Isela Rodríguez negaron la fabricación y exportación desde México de drogas y reclamaron a los estadunidenses lo poco que hacen por controlar el tráfico de armas hacia nuestro país, lo cual se reconoció.

Para colmo el profeta de la 4T en vez de analizar las pruebas y dichos del gobierno del norte, acusó a la DEA de intromisión por andar infiltrando agentes suyos en la organización criminal mexicana. Pero ya no desmintió los hechos.

Pero tampoco el ganso se pronuncia en torno a la petición de extradición del detenido Ovidio Guzmán ni de la solicitud de captura con fines de “exportación” de los otros hijos del Chapo Guzmán, Iván, Alfredo y Joaquín Guzmán López, además de una larga lista de operadores y sicarios.

Bueno hasta existen testimonios en que se señala a militares que mostraron a estadunidenses al menos dos laboratorios donde se procesa la droga desde 2014.

El tema está más fuerte de lo que parece. Lo interesante es saber cuál es el motivo por el que el gobierno mexicano, dispuesto a “cooperar” no acelera la entrega del ya detenido ni procede a la captura de los otros tres hijos de Guzmán Loera para que enfrenten a la justicia estadunidense.

Parece que hay pocas salidas donde ni siquiera la estridencia del tráfico de armas hará que los estadunidenses quiten el dedo del renglón y el mesías tropical podría verse forzado a “aflojar” a los “señores Guzmán” y estos declaren en un tribunal de aquel país. Seguro sería algo sensacional, pues según dicen, acá no quieren que “hablen”.