Quienes han sufrido COVID-19 grave, y en especial si han estado en cama más de siete días, tienen más probabilidad de experimentar trastornos de salud mental, como depresión o ansiedad, hasta 16 meses después de la enfermedad que aquellos que padecieron el virus de forma leve, indica un estudio publicado en ‘The Lancet‘.

Un equipo de investigadores europeos analizó datos de casi 250 mil pacientes de seis países para realizar el primer estudio hasta ahora sobre los efectos del COVID-19 en la salud mental a largo plazo.

Sus hallazgos sugieren que, en general, las personas no hospitalizadas contagiadas con SARS-CoV-2 tenían más probabilidad de experimentar síntomas depresivos hasta 16 meses después del diagnóstico frente a los que nunca se infectaron.

Y los pacientes que estuvieron postrados en cama durante al menos siete días tenían tasas más altas de depresión y ansiedad que las personas diagnosticadas que no tuvieron que guardar cama.

Si en su mayoría los síntomas de depresión y ansiedad tendían a disminuir en un plazo de dos meses, los pacientes que estuvieron postrados en cama durante una semana o más mantenían un riesgo más elevado durante todo el periodo del estudio, de 16 meses.