Miguel Ángel López Farías
El mayor fraude de estos tiempos no es en contra de todos los mexicanos, muchos sabíamos que la traza no sería distinta, la estafa es directamente en contra de los más pobres de este país… los que creyeron que el México 2018 seria mágicamente diferente.
Un timo como este es comparable a las derrotas en donde México habría perdido más de la mitad de su territorio o las recurrentes épocas de crisis económicas sexenales, tiempos en donde el telón de la locura se cae y deja en el rostro de todo el estupor de no creer lo que se ve la guerra montada por el actual presidente en contra de sus enemigos periodistas, de la clase media o de los empresarios qué sencillamente no confían en él no llevará al país a ninguna parte.
No ganará, su batalla, ya es fútil y mucho muy desesperada pero sus víctimas no las encontramos entre sus odiados adversarios ,sino en esos que juro proteger… los pobres, su pueblo bueno, la promesa de sacarlos de la miseria se dirige hacia el panteón… claro, efectista y simulador mantendrá con respiración artificial, vía las dádivas, a esas familias que aceptaron (y aceptan de manera ciega) que había llegado Jesucristo super star, solo que una vez que termine su gobierno se enterarán de lo que hoy es ya un escándalo: que utilizaron el poder para hacer lo mismo o peor que aquellos que tanto criticaron…
Esos pobres ya escuchan de las fortunas familiares y de una nueva clase de ricos, muy de Morena, e increíblemente millonarios… mientras que los soñadores de este periodo tendrán que esperar el desfile de las próximas promesas de una reedición de que ahora sí “primero los abandonados”, “que ahora si llego la hora del pueblo bueno”.
Esto es una brutal crónica de un desastre anunciado, pero desastre para este país, más no para quienes se fueron clonando en ese maldito rezo de “más de lo mismo”…
La maldición ahí está, se repite como si fuese la historia (para que me entienda) de la Selección Nacional de Fútbol, misma que mundial tras mundial nos promete que “pasaremos del quinto partido”… mientras la afición se seca las lágrimas por el “ya merito” y los manipuladores del balón sonríen ante sus colosales ganancias económicas… perdóneme el ejemplo, pero insisto, es para que nos entendemos…
Y tenga usted, frente a este fraude un final muy pronosticable. Pero, dígame, ¿Creía realmente que ellos serían distintos? ¿En serio?














