Miguel Ángel López Farías
¿Qué significa para usted vivir en un país que es catalogado como uno de los más peligrosos del planeta? ¿Le quita el sueño? ¿Le preocupa? ¿No? Deberíamos. Le platico, la Unión Europea, EUA y Noruega efectúan un reporte que califica a 193 naciones sobre los niveles de criminalidad en el mundo.
México, no solo es peligroso, es una “potencia del crimen”. De 193 países, somos el 4 lugar. El problema es que vivimos somnolientos, adormecidos y muy acostumbrados a esta playa sangrienta.
Mucho habrá que aportar a la sociología moderna para su estudio, pues no conocemos de casos en el orbe que lleven en sus venas tantos costumbrismos a una sola escena y algo peor, que adoctrinados por la publicidad goebbeliana del mandatario, se acepte que vamos “requeté bien”.
Hacia afuera de nuestras fronteras lanzamos señales de no hacer algo para remediar esta situación. Ahuyentando a inversionistas, peleando contra gobiernos, demoliendo la certeza jurídica que exigen los que quieren vernos como una cancha de inversiones.
Ser un ejemplo del desastre en materia de seguridad no nos deja bien parados, solo confirma que en este gobierno se perdieron las estrategias que en algún momento pudieron haber funcionado, los avances de otros sexenios, y que bien o mal, arrojaron algunos metros hacia adelante.
Las ruinas del edifico de la inteligencia son evidentes en este sexenio, sin rumbo, sin una idea del ejecutivo que nos indique cómo provocarán que la marea de sangre y bestialidad se contenga. Negar que México se desploma y que nada nos detiene hacia el fondo del pozo es querer negar la realidad.
Esta calificación debería encender más que las alertas, es una seria llamada de atención para todas y todos, y como nunca, estamos expuestos a que, lo digo con seriedad, Estados Unidos, el gobierno de Biden tome la decisión de meter orden con su vecino, el más peligroso del rumbo, un factor de riesgo para los intereses yanquis.
¿Si somos más peligrosos que Medio Oriente, por qué no enviar a sus marines a la región más explosiva del rumbo y que no le queda tan lejos? Vamos de mal en peor.













