Miguel Ángel López Farías
¿Cuántos jóvenes van a votar este seis de junio? A los 29 millones registrados en el 2018 ¿se les sumarán cinco más? ¿Qué es lo que les preocupa a ellos? ¿Qué buscan y que esperan de lo que viene?
El sector más incierto es el de ellas y ellos, el panorama no muestra signos de que el futuro inmediato les sea favorable, hablamos de un país que en estos momentos no les garantiza empleos y mucho menos salarios que les permita salir de la condición de pobreza en que se ubican.
Al gobierno cuatroteista parece no importarle este sector pues se limitó a un ridículo remedio de becas “construyendo el futuro”, pero que no solucionan el grave problema de plazas laborales sudoestes… ¿cuántos cientos de miles de jóvenes se gradúan sin que encuentren trabajo? ¿Cuántos ganaban una miseria apenas para el pasaje y un par de “recargas” al celular?
Este país les ha dado la espalda y mire que un grueso de la población joven votó en el 2018 por López Obrador, de los 18 a los 29 años se volcaron por el de Morena, poco más del 55 %.
Hoy, ellos son los más golpeados, muchos trabajando de lo que se pueda o en el peor de los casos: despedidos debido a la brutal crisis económica y pandémica… y ¿qué me
dicen de los que viven en zonas rurales?
Ahí el abandono de las y los jóvenes se profundiza, atados a la ancestral miseria, esa que se hereda de padres a hijos y estos a los suyos, con pocas salidas para romper con el círculo, o te vuelven narcos o salen huyendo de sus tierras, bajo historias aderezadas de alcoholismo y drogadicción, violencia intrafamiliar y todas esas “lindezas” que no son atendidas por los “curanderos“ de la 4T.
Los jóvenes van a votar, ojalá lo hagan y comprendan que la construcción de un país no se da por la ruta de los milagros, que este México también ilusionó a sus padres, que a millones se nos ha mentido durante décadas, pero había niveles.
Que ha habido políticos rateros y que no todo lo que se ha hecho ha sido malo, que hubo tiempos en donde esta nación se levantó de crisis y de desastres, que llegamos a acariciar el primer mundo, hubo paz y que no era un país de odios… que, aunque suene increíble había políticos decentes.
Digamos que con honor, hoy, este México vive una de sus noches más cruentas, llena de mentiras y de cínicos, las y los jóvenes están bebiendo del cáliz amargo de la incertidumbre, pero son fuertes, las y los chavos están por convertirse en quienes habrán de rescatar a este país… en serio que así sea, que voten, que no se confíen, que voten con la pólvora de su coraje, voten hoy, cuando todavía se puede.















