Luis Mena Pantoja

En Mexicali, una ciudad marcada por la frontera, la pobreza y el tránsito constante entre dos países, Elma Correa construye en “Donde termina el verano” (2026), una historia sobre la amistad, la culpa y las consecuencias de aquellas decisiones que pueden transformar para siempre una vida.

La novela, publicada por Seix Barral en 2026, obtuvo el Premio Biblioteca Breve y representa la consolidación de una escritora que ha hecho de las relaciones entre mujeres uno de los temas centrales de su narrativa.

La historia comienza en los años noventa, cuando Elisa y Aimé son dos niñas inseparables que viven en un barrio de Mexicali. La noche anterior a que Elisa abandone la ciudad para estudiar fuera gracias a una beca de atletismo ocurre un hecho trágico que cambia sus vidas y fractura su amistad.

Dos décadas después, ambas vuelven a encontrarse convertidas en mujeres muy diferentes: Elisa regresa a su ciudad natal después de ver frustradas sus expectativas deportivas, mientras Aimé se ha convertido en una mujer influyente, aparentemente capaz de controlar su destino. Entre ambas permanece un secreto y, sobre todo, una culpa que el paso del tiempo no ha conseguido borrar.

Sin embargo, el centro de la novela no está en la violencia que rodea a sus personajes, sino en el vínculo entre ellas. “El tema central de Donde termina el verano es la amistad y la culpa. Ahí se articula todo, todo lo demás es solo contexto”, explicó la autora.

“Son sólo parte del paisaje. Están ahí porque existen, pero no me parecen lo más relevante de mi historia”, advierte la autora ante la presencia de las violencias estructurales y simbólicas que atraviesan la historia.

La desaparición de Rosario, una tercera niña vinculada con Elisa y Aimé, funciona como el detonante de la historia, al poner a prueba una amistad aparentemente indestructible y mostrar cómo sus consecuencias se prolongan durante años.

“Necesitaba que una amistad tan fuerte fuera sacudida por un suceso que estuviera fuera de su control”, indicó.

La novela se conforma de ocho capítulos largos, cada uno situado en una época diferente y con una perspectiva distinta sobre el acontecimiento que marca a las protagonistas. Esa estructura permite mostrar cómo un mismo episodio puede adquirir significados distintos conforme los personajes envejecen y cambian.

Aunque la historia es completamente ficticia, el escenario sí tiene una relación directa con la experiencia de la autora. Correa nació y vive en Mexicali y reconoció que el barrio donde transcurre la novela está inspirado en la colonia donde creció durante los años noventa.

Esa conexión con el territorio resulta fundamental. Mexicali no funciona únicamente como telón de fondo, sino como un espacio que condiciona la experiencia de los personajes. La frontera, los barrios populares, la pobreza y las comunidades que sobreviven en los márgenes construyen un paisaje donde la infancia de Elisa y Aimé se desarrolla entre juegos, supersticiones, silencios y peligros que los adultos no siempre consiguen o quieren explicar.

“Casi todos mis libros hablan de la amistad entre las mujeres”, recordó la autora, quien en esta obra lleva esta característica a una dimensión más amplia, al observar qué sucede con una amistad cuando pasan los años, cuando aparecen la culpa y el resentimiento y cuando las personas que fueron inseparables terminan tomando caminos radicalmente distintos.

La culpa se convierte así en el otro gran eje de la novela. Elisa es un personaje marcado por la sensación de haber tomado decisiones equivocadas y por una historia que ella misma reconstruye constantemente desde el dolor.

“Nosotras vivimos, habitamos un país feminicida”, afirmó Correa, y aclaró que su intención no es hacer activismo mediante la ficción, sino contar historias que reflejen las realidades que viven muchas mujeres en México.

Elma Correa nació en Mexicali en 1980. Su trayectoria incluye los libros “Que parezca un accidente” (2018), “Mentiras que no te conté” (2021), obra con la que obtuvo el XX Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola, ‘Llorar de fiesta” (2022), “Lo simple” (2023), ganador del Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila, y “La novia del león” (2024). “Donde termina el verano” es su primera novela y obtuvo el Premio Biblioteca Breve 2026.