• Vil demagogia decir que se contendrá el flujo de esos artefactos a México

Miguel A. Rocha Valencia

Independientemente de la posición de política de cada quien ¿Habrá quien se crea que por decisión verbal de los presidentes de Estados Unidos y México se detendrá el tráfico de armas?  

Conociendo el perfil de Donald Trump ¿Alguien creería que al mandatario estadounidense le importe frenar el flujo armamentista hacia México?

En primer término, hay que dejar asentado que una de las principales industrias en Estados Unidos es la de las armas, de las cuáles, los 329 millones ciudadanos de ese país, poseen legalmente 393 millones de artefactos, registrados por la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), y un número que podría ser del doble de manera irregular sobre las cuáles, nadie tiene control.

En segundo lugar, el mercado legal de armas convencionales, representó en 2017, más de 398 mil 200 millones de dólares, donde estuvieron involucradas 100 empresas y Estados Unidos conserva el primer lugar en exportación de ese tipo de artefactos, de los cuáles, el 22 por ciento fueron a parar a Arabia Saudita.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Estados Unidos fue el responsable del 36 por ciento del gasto militar mundial en 2018.

Queda claro entonces que en aquél país el negocio de las armas es básico para su economía y que el renuevo de artefactos entre los ciudadanos estadounidenses, es como cambiar un celular, por otro de mejor calidad, gama o eficiencia. Pero el usado, no se tira, se guarda o se introduce al mercado informal.

También, de acuerdo a los estudios realizados por el FBI y la CIA, el 70 por ciento de las armas que viajan hacia México vienen de Estados Unidos y, la ATF plantea que al menos, de 2011 a 2016, más de 106 mil armas fabricadas en aquél país, fueron empleadas en actividades ilícitas en el nuestro.

Las armas más solicitadas por los criminales son los fusiles AR 15 y la AK-47. Más recientemente, los fusiles Barret 50 mm.

El resto de las armas se adquieren a través de la frontera sur o son robadas a las policías y elementos castrenses. De ahí que, de acuerdo a un reporte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, las armas de fuego se introducen al mercado negro donde “están ampliamente disponibles”.

Incluso se encuentran muchos artefactos modificados para disparar en modo automático. De los 4 mil 400 fusiles AK-47 y AR-15 incautados en 2009, el 30 por ciento fueron ajustados por armeros en México, incluyendo pistolas semiautomáticas FN Five-seven.

De tal suerte que cuando hablan de frenar el flujo de armas, tendrían que referirse a una acción real por parte de Estados Unidos, donde fusiles y pistolas son legales y se pasan de contrabando a México. Es decir, al final es un mercado ilegal similar al tráfico de personas o drogas incluso en términos financieros, donde quienes se llevan la mayor tajada son los del “otro lado”.

Así, todo queda en una declaración demagógica y que en términos reales no se aplicará.

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