Carlos Ramos Padilla

Los gobiernos más sólidos, más fuertes, con autoridad y con ley, han determinado medidas, a veces drásticas, para enfrentar al coronavirus y salvar, literalmente, a su población. En serio, muy en serio, cuando vemos a una mujer de la talla de Ángela Merkel, dominante, culta, informada, haciendo un fuerte llamado de atención a su gente, a la Unión Europea, al mundo, sobre la gravedad de la pandemia y asegurando que la crisis es la más aguda desde, no la reunificación de las Alemania, sino a partir de la Segunda Guerra Mundial, que pensará ella y su gabinete cuando escuchan a nuestro presidente exclamar “fuchi/caca” o mientras ellos implementan protocolos sanitarios dentro y fuera de casa, ver qué aquí AMLO dispara besos por montón y además nos sale conque sus “guardaespaldas” son amuletos y escapularios.

No es previsible que nos tomen en serio. Merkel cuando recuerda a la Segunda Guerra Mundial sabe a la perfección de qué está hablando, en el momento que se refiere a la estabilidad económica y determina el cierre de las fronteras en el viejo continente, recuerda en su biografía haber empujado como primera opción la creación de la Unión Europea.

Cuando una nación de primer orden como Canadá logra acordar con su socio Estados Unidos la firma de un convenio comercial pero simultáneamente el cierre de su línea divisoria por la pandemia, entienden lo que están imponiendo. Los italianos, los coreanos, los españoles están en aislamiento total y sus gobernantes portan tapabocas y antibacteriales al tiempo de evitar contacto físico con semejantes.

En México estamos tratando de adivinar, corroborar o certificar si un hombre de 41 años falleció por diabetes o coronavirus, andamos persiguiendo a 400 paisanos que luego de regresar de Vail ya contaminados se fueron a vacacionar a playas de Jalisco, la jefa de gobierno de la CDMX minimiza la crisis al argumentar que si somos 9 millones de habitantes en la capital y con una población flotante de 5 millones 28 casos de enfermos no es nada.

Las más sensatas acciones contra el coronavirus se están tomando de manera independiente, aislada y sin mediación gubernamental. Intentamos adivinar para que se reúne el gabinete legal y ampliado, porque entre ellos se desmienten en los temas que trataron y el gran ausente es el secretario de Salud que no sabe dar la cara ante sus responsabilidades o no se lo permiten.

La OMS ya lleva varias llamadas de atención a México. Allá en países que saben de orden multan a quien en la calle transite sin permiso y proceden a calificar de homicida a aquel ya contaminado que rompa las reglas impuestas. Aquí ni siquiera protocolos sanitarios hay en aeropuertos, vamos ni en el Metro.

Por ello insisto en cuestionar, estos gigantes que reunifican continentes, que buscan vida en otros planetas, que se condecoran con preseas como el Nobel por aportar servicios a la humanidad, los poderosos que son capaces de mover a miles de millones con una oración desde el Vaticano, los grandes estrategas financieros y de la tecnología, los que se atreven a desafiar a la muerte con acciones médicas sin precedentes, todos ellos, solos o en conjunto que pensaran de nuestro presidente, que agenda prepararán para tratar de entenderse con un inadaptado político que se contradice en todo y por todo, que esperarán de quien todos los días enfrenta, radicaliza y acusa que se matan a niñas por el neoliberalismo, de un supuesto líder que menosprecia a las mujeres en su movimiento (que por cierto fue mundial).

Qué dirán de México, que opinarán del Ejecutivo Federal, que interés tienen ya en nosotros, y que conste que es pregunta.