Miguel A. Rocha Valencia

Dicen quienes lo conocen, que López Obrador no escucha y cuando alguien difiere de él, se enoja y si insiste en contradecirlo, aunque sea con argumentos, lo corre.

Por eso será que tal toma de decisiones no muy políticas y poco económicas, se abstraen de la realidad y ve una virtual, la que él quiere.

Tal vez tengan razón, pero uno de los personajes de Morena del que sí acepta objeciones o sugerencias, es Ricardo Monreal quien le ha enmendado a veces la plana en sus iniciativas y fue el mismo que le mandó que efectivamente ganaron las elecciones, pero no el poder.

Y esto tiene que ver no sólo con la desconfianza que inhibe inversiones nacionales y extranjeras a raíz de la cancelación (temporal) del NAIM, como una decisión política, pero sin fundamento financiero o técnico, sino también con el real poder económico del país.

A ese se refirió Monreal y ese es el que está provocando que la 4T recule y se inicien ya las consultas a nivel del Senado para la reactivación del proyecto, se recorte el presupuesto para la alternativa que nunca fue Santa Lucía y entren capitales incluso de ultramar a solicitar la concesión de construcción y usufructo de la obra.

Tarde o temprano el gobierno tendrá que dar la noticia, pretextando lo que se quiera para la reversa, incluso los amparos contra Santa Lucía, que a la mejor ni son casuales y con los cuales se impide el inicio de obras donde además hacen falta los estudios de factibilidad aeronáutica que al menos hoy, no le son favorables, y cumplir con lo dispuesto por la propia Secretaría de Medio Ambiente y la SEP.

El mismo Senado apuntó que en torno al tema no habrá parlamento abierto, aunque la Comisión de Comunicaciones y Transportes que encabeza Higinio Martínez Miranda, analiza la posibilidad contraria para sacar una conclusión acerca de si se continúa el de Texcoco o se inicia Santa Lucía.

El punto es que el tema ya se subió y el hecho de que el Senado lo revise y considere una nueva discusión, abre las puertas a Texcoco, precisamente donde es mandamás Martínez Miranda, quien siempre estuvo a favor del NAIM.

Con todo ello y lo de Singapur y Carlos Slim, interesados en el proyecto, lo más seguro es que en breve se de el anuncio de que la construcción se reanuda y veremos cómo con ello también las inversiones.

Aunque algunos digan que con ello pierde AMLO, la verdad es que gana México. En el corto plazo se verán resultados.

Otro punto a favor es que los pagos de TUA para amortizar deuda, ahora se vuelven inversión y la verdad, es mucho dinero. En tanto, lo que no se gaste en Santa Lucía, podrá utilizarse para otro tipo de obras urgentes.

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