• Pronósticos festivos de Hacienda, sin fundamento. No hay confianza, pero sí más miserables

Miguel A. Rocha Valencia

En el cuarto año del Ganso de Macuspana en el poder, seguiremos pagando la factura de la desconfianza causada por las políticas y decisiones absurdas del actual gobierno, especialmente en materia de inversión extranjera y la insistencia de secularizar la pobreza que alcanza a más mexicanos cada día.

De hecho, el pronóstico de crecimiento del 4.1 por ciento del PIB expresado por el secretario de Hacienda, carece de sustento objetivo como el que plantearon los especialistas consultados por Banamex y que dan cuando mucho un 2.9 por ciento atendiendo los indicadores de la realidad económica presente y a futuro.

Aunque así fuera, el pronóstico está por debajo del 6.5 que se dijo creceríamos en la etapa de recuperación que ya se estancó y muestra signos de reversa precisamente en los indicadores a que se refiere Rogelio Ramírez de la O., quien parece más expresar el deseo de su patrón que el análisis del especialista. Es decir, dice lo que le ordenan y eso ya es muy mala señal.

Empero, si creciéramos al 4.1 estarían cancelando el promedio de dos por ciento sexenal que aceptaba el gobierno de la 4T como lo menos peor.

Y es que la verdad, quisiéramos tener la mitad de optimismo que Ramírez de la O, pero es difícil dado que basa sus expectativas en la mejora del comercio exterior actualmente estancado, en la inversión pública y privada.

Esto último es un error pues la inversión no fluye y la pública, aunque en números crece casi 17 por ciento, esta se destina a los proyectos presidenciales de Tren Maya que se come casi todo el presupuesto de Turismo, Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía que ya se supo, será subutilizado, no tendrá capacidad para similar el tráfico aéreo total y deberá caminar de la mano del AICM.

Y es ahí donde el tema si se vuelve objetivo: la desconfianza en el gobierno del mesías tropical el principal factor para inhibir la inversión extranjera. Desde la cancelación del NAIM hasta la cervecera y los proyectos de generación de energías limpias, el dinero foráneo no llega y en cambio sí se va incluyendo el especulativo que debía verse estimulado por las tasas de interés tan favorables que marca el Banco de México en comparación de las del Tesoro estadounidense.

Eso significa que más allá de la poca y centralizada inversión privada nacional en proyectos específicos donde además está la mano “negra” del profeta, no habrá obras públicas ni privadas importantes como cree el secretario de Hacienda.

Pero, además, sabe Ramírez de la O que los 400 mil millones que se van a regalar durante 2022 a través de los programas no auditables donde destaca el de pensiones a adultos mayores, no son una solución para mejorar la economía y en cambio, puede constituir un factor inflacionario pues no genera trabajo, riqueza sino sólo consumo.

Para colmo le apuesta a Pemex, donde ya se dijo que se le van a bajar los impuestos, otra vez, para utilizar sus ingresos para refinanciarse y aprovechando que el servicio de su deuda por 2.5 billones de pesos, saldrán de recursos fiscales, con lo que además de las pérdidas acumuladas, su menor contribución al ingreso y cierre de exportaciones (por falta de producción, la cual también se reduce) la petrolera distraerá dinero presupuestal para financiar su débito.

A todo dar pues además hay que meterle dinero a Dos Bocas que, por cierto, ya dicen que a la mejor no se termina ni en los próximos tres años. A ello debe agregarse que los bonos de deuda de la petrolera mexicana ya son basura de acuerdo a dos de las tres calificadoras con clientes con intereses en la paraestatal, como es el caso de Fitch Ratings y Moody’s.

Es decir, la posibilidad de financiamiento externo para Pemex es remota y en todo caso habrá que ver las garantías ofrecidas pues incluso el precio previsto en el presupuesto del año próximo para la mezcla mexicana se fijó en 55.1 dólares por tambo, casi seis dólares menos que en 2021. Al final de cuentas nada de eso importa, si no crecemos ni mejoramos, es lo ideal para la 4T. Ya lo dijo su profeta, Los pobres primero porque en ellos encuentra su clientela electoral, no para sacarlos de la miseria sino para mantenerlos ahí y lo vean como deidad.

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