• Protección a criminales y defensa de dictadores, se suman a debacle del país 

Miguel A. Rocha Valencia 

Fiel a la tradición de los dictadores del siglo pasado, el ganso de Macuspana actúa como si nunca fuera a dejar el poder y que, cuando se vaya, lo hará impune sin pagar la debacle económica, sanitaria, inseguridad, educativa, social y política en que sumió al país y que nos costará a los mexicanos muchos años superar, lo mismo que quitar la protección abierta a los grupos criminales que masacran, trafican y secuestran, o a los militares todos los privilegios con que los compra. 

No se trata de como dicen algunos “sabedores” de que, a cada yerro, el mesías tropical doble la apuesta, sino simplemente de que con sus actitudes muestra estar convencido de ser semidios, un caudillo poseedor de la verdad y aunque exista una realidad palpable y objetiva que lo desmiente todos los días, no importa, él vive en otra esfera: la del poder. 

Por eso desde ahí critica lo que no hace y festina lo que ordena, incluyendo cuidar delincuentes para que asesinen a su gusto a más de 120 mil mexicanos en esta administración incluyendo 25 mil mujeres, de las cuales tienen desaparecidas un número igual, muchas traficadas sexualmente con la “bendición” del profeta. 

Esa protección también les permite asesinar y desaparecer 24 mil niños, someter, agredir, humillar, desarmar a militares, masacrar policías de todos los niveles, someter a comunidades enteras para producir drogas, vender armas y personas, e incluso “participar” activamente en procesos electorales para incidir con amenazas, secuestros y violencia, en la “selección” de autoridades civiles, incluyendo gobernadores, presidentes municipales y legisladores, incluyendo federales. 

De tal suerte que los criminales a quienes se debe cuidar porque son seres humanos ya son dueños de la tercera parte –yo diría que de dos terceras partes- del territorio nacional, ya sea a través de sus empresas ilícitas como decisiones políticas que obvio inciden en la designación de secretarios o directores de seguridad pública y su estructura. Tan es así que, si alguno no les gusta, lo matan, para eso tienen la protección ordenada desde de Palacio Nacional. 

Pero el hecho no debería escandalizarnos, pues no sólo el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional tienen la instrucción de cuidar a esos delicados e inocentes “seres humanos”. Seguramente es a todo el gabinete. Al menos se sabe que en Gobernación, antes con la impresentable señora Olga Sánchez y hoy el proselitista cuatrotero Adán Augusto López, así como Relaciones Exteriores con el comparsa Marcelo Ebrard, el ganso dio instrucciones de ayudar a la mamá del más tristemente célebre narcotraficante para que pudiera visitar a su pobre hijito preso. 

Si no es porque Donald Trump no quiso llegar al extremo, seguramente le hubiera dado la visa por razones humanitarias a la señora mamá de El Chapo Guzmán. Pero al hijo sí ordenó que lo liberaran, en uno de los tragos más “amargos” que pasan los altos mandos castrenses y por el cual son generosamente retribuidos. 

Que los humillan, desarman y los sumen en el deshonor, es lo de menos, lo demás es lo que les dan para aguantarse, incluyendo la devolución sin mayor trámite de uno de los altos mandos militares capturados en Estados Unidos, el exsecretario general Salvador Cienfuegos, empresas para que las administren, las hagan suyas, instituciones donde hay negocio sobre todo ilícito como las aduanas, presupuesto para que los gasten y contraten a quien quieran y como quieran. 

Y, por si fuera poco, les dan mucha obra pública para que se despachen sus propias pensiones, aunque para ello deban violar la ley y despojar al pueblo bueno, como ocurre con el Tren Maya y sucedió con Santa Lucía. Lo de las empresas ilícitas, ya las conocían y en muchos casos se comprobó son cómplices, perdón, socios de los seres humanos que les ordenaron proteger. 

Por eso no protestan cuando de cuidar criminales, evadirlos o aguantarlos se trata, incluso a niveles de ignominia como entregar sus armas y dejarse corretear, arriar como bueyes o aceptar intermediaciones de alcaldes para que los “perdonen” por meterse en zonas exclusivas de los delincuentes, donde se producen, siembran o cocinan drogas. 

Se trata prácticamente de todo el corredor del Pacífico, desde Oaxaca hasta Baja California, todo es de ellos. Ahí hacen lo que quieren los hampones que ambiciosos invaden más territorios donde se imponen con masacres; ahí está Zacatecas. 

 Igual pasa con otros criminales vestidos y ungidos como dictadores, se identifica el caudillo de Tepetitán con ellos, los defiende, les abre espacios, les regala dinero lo mismo a través de dizque contratos que con cargamentos y sus propias remeses de “ahorros” para que se las guarden y diga que le alcanza con 200 pesos en la cartera. ¿Alguien sabe dónde esconde su dinero el ganso? Y si con todo ello piensa que se va a ir impune a su rancho, cuando él quiera, yo creo que no. Los agravios domésticos e internacionales “alguien” habrá de cobrárselos, eso creo.