• Al ganso no le importa México sino conservar mando del país aún con el narco

Miguel A. Rocha Valencia

Las decisiones del ganso no tienen que ver con el beneficio de los mexicanos, sino su conveniencia personal y “su” movimiento, sin importar el daño que cause al país ni las formas utilizadas para conservar el poder, aun si por ello permite con connivencia con el crimen organizado.

Tal aseveración no es apreciación personal de quien esto escribe, sino de los análisis realizados tanto por las agencias de seguridad del Departamento de Estado, del más reciente reporte del Congreso de Estados Unidos y de analistas y organizaciones nacionales además de datos periodísticos, las pruebas videograbadas incluyendo declaraciones del propio jefe del Ejecutivo mexicano.

 El dato más contundente de que el actual machuchón de Palacio Nacional no cumple con el mandamiento constitucional de dar paz y seguridad a los mexicanos, es el revelado por la consultora T-Research que en la actual administración tiene registrados 123 mil 364 asesinatos dolosos, de los cuáles, según el profeta de la 4T, el 75 por ciento se debe al crimen organizado.

O sea que sin “guerra” pero si con su “estrategia” de abrazos no balazos, el ganso lleva acumulados más muertos en menos de cuatro años que los 74 mil 737 de Enrique Peña Nieto o los 53 mil 319 de Felipe Calderón.

A pesar de ello, se insiste en cuidar a los criminales porque son seres humanos, felicitarlos por portarse bien en elecciones donde robaron urnas, secuestraron, amenazaron o asesinaron a candidatos opositores a Morena, porque ya no venden lo mismo en drogas “naturales” porque les gana mercado el fentanilo y las sintéticas.

Pero, además, a quienes lo critican intenta exhibirlos en las mañaneras y hasta justifica linchamientos o asesinatos alegando “usos y costumbres”. Lo mismo por la inacción, huida y sometimiento de fuerzas de seguridad federales en vez de defender a poblaciones enteras como ocurre a diario en Michoacán o Guerrero, Chiapas o Sonora.

Pero los hechos, las masacres están a diario, el secuestro y el aumento en el tráfico de drogas, armas y personas donde incluso se exhiben complicidades con cuerpos castrenses y policíacos. Tan es así que como ya dijo el Departamento de Estado de EU, más de la tercera parte del país está en manos de la delincuencia organizada en connivencia con “autoridades civiles” que incluyen gobernadores, alcaldes y legisladores amén de jefes navales y del Ejército.

El análisis reciente del Servicio de Investigación e información del Congreso estadounidense: “México: Crimen Organizado y Narcotráfico, advierte que el gobierno del mesías tropical no ha debilitado en nada a los grupos criminales, los cuales, no sólo se fortalecieron territorial, empresarial y políticamente, sino que aumentaron su extraterritorialidad a continentes como Asia, Europa y África.

Y mucho de ello se debe, según el análisis, a que el caudillo de Macuspana no emprende acciones efectivas contra los cárteles no obstante que cada día está más militarizado el país y se creó una Guardia Nacional con más de 100 mil elementos.

Documenta el escrito actos de corrupción a los más altos niveles del gobierno cuatroteísta que incluye a funcionarios públicos, políticos de Morena, mandos de las Fuerzas Armadas y policiales ligados a grupos criminales, lo cual “muestra que los cárteles están más arraigados que nunca”.

Tan es así que, de acuerdo a reportes de la CIA, la Agencia de Inteligencia y Defensa (DEA), la Oficina Federal de Investigación y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), las batallas de criminales por el control territorial han derivado en que desde “2018, la tasa de homicidios sea cuatro veces más alta en México que en Estados Unidos”.

Es decir, dos de las principales banderas del tlatoani olmeca caen por tierra: lucha contra la corrupción y la inseguridad. A cambio, para conservar el poder con su retórica mañanera, acusa a administraciones pasadas de su fracaso y reparte dinero a manos llenas a fondo perdido sin importar que el déficit público y la deuda aumenten. Esto es que, con dinero presupuestal, sostiene su clientela electoral con tal de continuar su proyecto, pero donde México no recibe ningún beneficio ni en seguridad, anticorrupción, crecimiento o salud.