• Si aplicaran al Ganso sus recomendaciones, tendríamos que correrlo y enjuiciarlo 

Miguel A. Rocha Valencia 

Pareciera que el Mesías de la 4T, al contrario de sus excolegas, pavimenta el camino para su propio cadalso de la historia y no para intentar librar el juicio que tarde o temprano haremos los mexicanos acerca del daño causado al país, incluyendo la muerte por enfermedad o asesinato de al menos 500 mil ciudadanos fallecidos por sus políticas fallidas o simplemente por incapacidad, soberbia o complicidad con quien no debiera. 

En todo momento y a pesar de las pruebas viodeograbadas o escritas que documentan su responsabilidad en la tragedia que vivimos los mexicanos y la creciente corrupción que se da desde su propio seno familiar, el Ganso de Macuspana presume que su plumaje no se ha manchado y es diferente a “otros”, como diría el bíblico fariseo que le daba gracias a Dios por no ser pecador como el publicano, incurriendo con ello en la soberbia; se siente superior a los demás mortales, o a la mejor se cree semidios o por lo menos “el ungido”. 

Dice Jorge Gaviño, el Gran Maestro de la masonería que al final de cuentas “siempre la historia viene por uno” y en el caso del machuchón de Palacio Nacional, hay tres de sus sentencias de las cuáles hoy mismo podría ser reo. 

La primera, si se le sometiera, junto con los ex presidentes al objetivo de la encuesta cuya pregunta es: «¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?». 

Ese cuestionamiento está hecho como “anillo al dedo” para el Ganso de Macuspana, sobre todo porque todas sus “decisiones políticas” son actuales y ninguna ha prescrito, es más no tendría problemas de retroactividad porque las consecuencias se verán más adelante. La historia no irá por él, lo estará esperando. 

Sus acciones u omisiones actuales, tienen consecuencias algunas con responsabilidad penal o administrativa. Pero también los resultados se verán más adelante, ya aprobada como Ley la propuesta y entonces, podrá aplicársele con plena vigencia. 

Pero, además, esta tiene que ver con otra acción u omisión, se trata del tema de seguridad donde se atreve a recomendar lo que el vulgo ha propuesto para él: que, si no sirve para el cargo que desempeña, si fuera en la iniciativa privada ya lo hubiesen corrido por la ausencia de resultados. 

Eso dijo en relación al procurador o fiscal de justicia de Guanajuato Carlos Zamarripa Aguirre, contra quien el Profeta de la 4T graznó desde el Zócalo pidiendo su renuncia por sus “pobres resultados en seguridad donde está de por medio la vida de la gente”.  

Y estaríamos de acuerdo con él, pero el tema que la mayoría de los asesinatos cometidos en esa entidad tienen que ver con delitos o actividades de competencia federal como el empleo de armamento de uso exclusivo del Ejército, tráfico de drogas, personas y armas y las asociaciones que no son del fuero común, como el secuestro. 

Ahora falta también que culpe al fiscal o gobernador de Michoacán por la inacción del Ejército que permite el sojuzgamiento de amplias zonas del estado por parte del crimen organizado porque su jefe máximo, el machuchón de Tepetitán, ordenó “abrazos, no balazos” y pidió a la ciudadanía no defenderse ni armarse sino intentar dialogar con los delincuentes. 

Si por falta de resultados hay que correr a alguien, no sólo en seguridad con más de 90 mil asesinatos, sino en salud con 400 mil muertos por Covid-19, cáncer y enfermedades crónico-degenerativas por la carencia de medicamentos, sería a otro que anda regalando vacunas, dólares y fármacos a otros países a cuyos esquemas quisiera llevarnos. 

A ese mismo personaje nacido en Tabasco, habría qué correr por su mal desempeño en materia económica donde el nulo crecimiento, la caída de la inversión pública y privada se han extenuado, provocando crecimiento en el número de pobres todos los días no sólo en salario sino también alimentación, habría qué enjuiciarlo. 

Y en corrupción ni hablar, está la lista creciente de presuntos delincuentes incluyendo a sus hijos mayores, hermanos, nuera, cuñada, prima, funcionarios de su gabinete y desde luego, la entrega oculta y sospechosa como su relación con el crimen organizado, de los contratos de gobierno, cuya opacidad creció en relación a otros sexenios. 

Ni hablar del manejo del dinero público, de los programas clientelares donde las denuncias son diarias; ahí están los datos en la Función Pública donde los súper delegados se despachan con singular alegría; está el banco del Bienestar y sus dos mil 300 sucursales con licitaciones oscuras y que sin funcionar una sola, se chupó más de 15 mil millones de pesos y continúan acumulándose. 

Los rescates a Pemex y CFE son otro hoyo financiero por donde se drenan cientos de miles de millones sin que bajen precios y tarifas; las megaobras y su opacidad, sus violaciones a la ley, los despojos forzados a ejidatarios, comuneros y posesionarios a quienes se dan migajas. 

El pleito que quiere armar con Estados Unidos y la OEA, son el acabose en materia internacional. Lo malo es que quienes vamos a pagar con empleos, economía y vidas, somos todos los mexicanos, hasta los feligreses del tlatoani olmeca. 

Y se irán sumando engañifas, pifias y soberbia. La historia, su juicio será del tamaño del daño al país, a los mexicanos.  

No a la consulta. La Ley se aplica.