• Montado en sus datos, el machuchón acusa a otros por derrota en CDMX y Cámara de Diputados

Miguel A. Rocha Valencia

Complejo, soberbia, ignorancia, narcisismo o simple retraso mental, pero el Mesías de la 4T se niega a reconocer que el culpable del retroceso de Morena en la Ciudad de México y la Cámara de Diputados, es él.

Dueño de Morena, los medios, el dinero y el poder, el Ganso de Macuspana es también el promotor, activista y difusor de mensajes que incluye la dispersión de más de 700 mil millones de pesos para comprar votos, conciencias y lealtades.

Sus seguidores y lacayos, no se atreven ni a cambiar una coma a sus iniciativas, sus instrucciones y discursos, por lo que como hemos visto, cual ventrílocuo hace que otros repitan sus palabras gracias a la obediencia ciega que le profesan y que él exige para otorgarles poder y dinero, así como la impunidad necesaria cuando pecan, roban o asignan contratos; no importa que sean denunciados en actos de corrupción, el profeta los cobija con su manto.

De tal suerte que cuando el caudillo responsabiliza a otros, como Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno o Gabriel García, líder de súper delegados y encargado del reparto de dinero, lo único que hace es lo de siempre, culpar a otros por sus propios errores.

O sea, no sólo acusa de todos sus males, ignorancias, soberbias, malas decisiones o pleitos a los medios, fifís, madres de hijos con cáncer, empresarios, periodistas o pasadas administraciones, sino también a los de casa, aunque él, el machuchón, es quien todos los días desde el púlpito de Palacio Nacional miente, acusa, condena y se exhibe como el agitador social que es y no cómo el presidente de la República que debería ser.

Pero como la lealtad por el “hueso” es incondicional, varios de los de Cuarta asumen el discurso presidencial, a sabiendas que a la larga, eso se les va a revertir, como sucede con la Sheinbaum quien arremete contra quienes no votaron por Morena como una forma de justificarse ante el Mesías, o López-Gatell que acusa de golpistas a los niños con cáncer y acusa a los medios de todas las idioteces disfrazadas de estrategias de salud, incluyendo desde luego, la compra de medicamentos oncológicos y otros males.

Otros, se defienden y a pesar de ajustarse “casi siempre” a los designios de “ni una coma”, tratan de hacer política e incluso llegan a deslindarse del discurso de confrontación, ya sea con empresarios o clases medias como el caso de Ricardo Monreal quien, de alguna forma, es de los pocos en hacer política.

Posición difícil la del zacatecano pues intenta no confrontarse con su jefe y al mismo tiempo dejar canales abiertos tanto con las fuerzas políticas como sociales y empresariales. Malabares, y la verdad se defiende con destreza aunque ya lo vean mal desde Palacio Nacional y los “radicales” que pretenden asaltarlo en el Senado.

Lo cierto es que el dueño del proyecto es el Peje, lo proclama, el movimiento es él y seguramente lo destruirá antes que cederlo. Eso también lo intuyen algunos de quienes le rodean y se mantienen a raya cual virtuosos equilibristas que ven lejos la orilla para saltar a lo seguro y resguardar sus propios proyectos; ahí debe estar también Marcelo Ebrard, quien desde Europa se reporta, alejado de Palacio y seguramente más tranquilo.

El punto está en que si Morena retrocede –esa es la esperanza- aún más, la única culpa será del dueño de la casa; la oposición tiene como tarea no aflojarse porque si uno de los tres chaquetea, ya perdieron todo, pero unida, podría jalar adeptos que pertenecen o militaron en la Cuarta como una opción real de asumir el poder.

No son pocos quienes ya desertaron y declaran abiertamente su decepción por el proyecto en el cual iniciaron pero que se ha convertido en plataforma de venganzas, irresponsabilidades y en la voz de un solo sujeto que, de acuerdo a quienes sí saben, tiene graves problemas mentales y habremos de soportar unos años más.

Es decir, aún faltan daños a la economía, salud, educación y en general el bien estar de los mexicanos miles de los cuales ven cómo disminuye su nivel de vida.

Por lo pronto hay que abrir espacios en el basurero de la política; se va a necesitar empezando por quien todas las mañanas miente, acusa y condena desde el Púlpito del poder.