Miguel Ángel López Farías
Gatell es la pequeña caja de resonancia, un peón, un bufón que repite en medio de una serie de confesiones entre “moneros” a sueldo de la burocracia lo que en palacio se cree, eso es lo preocupante, la doctrina que no ejercita ningún tipo de razonamiento y escupe cualquier babosada.
Gatell es la mala copia de los “gritones” de la lotería, exhibe lo que su dueño piensa y eso debería, en serio, quitarnos el sueño, el tirano jamás sale a decir al público que borrará a sus enemigos, para ello tiene a sus sicarios verbales, Mario Delgado pidió “exterminar” al INE, Noroña ordenó “madrear” a una diputada, Gatell se luce señalando a los niños con cáncer como arietes de un golpe de Estado.
La ideología es una y se asoma todos los días, sea con sofismas, comparativos o de manera descarada, pero en el mundo de la 4T los culpables de que se les agote la pista y nomás no puedan despegar son los de enfrente.
Incapaces de sonrojarse, son ahora burdos creadores de fantasmas para así arrojar sus platos y gritar que son víctimas de todo tipo de complots… la ridiculez estriba en que solo ellos ven en un niño enfermo a un Victoriano Huerta.
Hitler se hizo rodear de fanáticos y este ejemplo de la historia cabe bien para un personaje así, con una enorme capacidad oratoria y de manipulación y termina extraviado en las nubes de su propia locura y con él se sus incondicionales… Pregunten en Alemania si sienten orgullo por ese capítulo de su pasado.
En el caso de un personaje como Gatell bien valdría la pena ser llevado a un psicoterapeuta, pero también para que sea observado por sociólogos e historiadores y se pueda tener una radiografía cercana de la mimetización que llegan a sufrir cuando beben los potajes alucinógenos del poder y entregan su voluntad a el puño de su amo y señor.
¿Podrá algún día López Gatell entrar a un restaurante o pasear por la condesa sin recibir las mentadas de madre que se ha ganado? ¿Qué dirán sus colegas médicos sobre este sub secretario? ¿Qué opinaran los funcionarios de este gobierno, los pensantes y con un poco más de vergüenza, sobre Gatell?
Se cumple la máxima, el cargo público les dura poco, pero el desprestigio lo perseguirá toda la vida.














