• Compras en efectivo con dinero de contratos asignados a “proveedores” fantasma

Miguel A. Rocha Valencia

Una de las formas más profundas de corrupción la puso en práctica de la 4T a quien la pandemia le cayó como “anillo al dedo” y las reformas que le otorgó su mayoría en el Congreso para disponer a su arbitrio del presupuesto y los ingresos que antes llegaban a la Tesorería de la Federación (Hacienda) por enajenaciones de embargos y bienes públicos.

De hecho, el ejemplo más claro fue cuando el fiscal de los pies fríos, Alejandro Gertz Manero le entregó un cheque por cinco mil millones de pesos presumiblemente derivados de una devolución por un contrato incumplido de empresa con el Infonavit, a lo cual se suman los millones que entran por la venta de decomisos a través del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, que, como denunció don Jaime Cárdenas, es una cueva de rateros.

“Anillo al dedo” porque la discrecionalidad que se dio al profeta de la 4T, le permitió disponer del Fondo de Contingencias Presupuestarias, cuyos 300 mil millones absorbió lo mismo que los de cerca de 80 fideicomisos como los de cultura y de Aduanas, así como de programas como el de apoyo a la comercialización agropecuaria y a la producción.

Bajo el pretexto de la emergencia sanitaria también se desviaron recursos, se “ordeñaron dependencias” y hasta el salario de decenas de miles de burócratas, medida que se aplicó incluso a nivel de muchos estados y sus órganos autónomos como el Congreso de la CDMX a quien la mayoría morenista le retiró 400 millones de pesos, en tanto que al Instituto Electoral capitalino también le hacía un fuerte recorte.

Como ya se sabe, desaparecieron recursos para atender compra de vacunas para niños, tratamiento y medicamentos para cancerosos, desaparecieron las mastografías, se corrió a personal médico con todo y la falta en la mayor crisis de la pandemia y obvio no hubo consulta, estudios, tratamientos y fármacos para personas con enfermedades crónico degenerativas, tan es así que la mortandad en estos casos creció en casi 150 mil mexicanos.

Y para colmo ni siquiera se incrementaron los dineros para atender Covid-19, donde “gracias” a la mala gestión de la pandemia y decisiones reduccionistas y erradas, dejó cerca de 250 mil sobre fallecimientos, de tal suerte que, en realidad en México, los muertos de esa enfermedad llegan a más de 600 mil y contando, si es que el Inegi no miente o el ganso cuenta con otros datos.

De hecho, hasta los contratos por la “compra” de vacunas, millones de las cuales llegaron a México como donativo ya sea de Estados Unidos, laboratorios o China, no se conocen y su información fue reservada por cinco años como si fuera un secreto de seguridad nacional. El encubrimiento lo hicieron público las Secretaría de Salud y la de Relaciones Exteriores, lo mismo que los de Aztra Zeneca, Pfizer/BioNTech y CanSino Biologics. De equipos como respiradores mecánicos, ya se dio cuenta que incluso el hijo de Manuel Barttlet y el hermano de Zoé Robledo estuvieron metidos en negocios fraudulentos.

Del mismo IMSS trascendieron compra por arriba de los precios de mercado, asignaciones de contratos de asignación directa quesque por la emergencia. Se otorgaron a cuates, familiares y compadres. De todo ello hay pruebas.

Pero más allá de todo ese atraco a los mexicanos, denunciado oportunamente y de otros que están a revisión de la Auditoría Superior de la Federación, está el trafique de dinero “negro” derivado de extorsiones a empresarios, a huéspedes de cárceles y actividades informales como el comercio ambulante, están los miles de millones de supuestas compras sobre facturadas.

De hecho, la desaprobación del tlatoani a la decisión de la corta respecto a echar para atrás la prisión preventiva a “facturadoras”, puede tener su origen en una instrucción de Palacio Nacional como una medida a lo que se venga en la materia, ya que, si alguien facturó falsamente a a precios por arriba de los normales, fueron los proveedores de la 4T o bien, se sacaron documentos con datos de compras a empresas falsas o sin capacidad para entregar lo especificado.

Por ejemplo, está probado que la secretaría de la Defensa Nacional entregó contratos a proveedores sin capacidades como tlapalerías o a negocios con domicilios fiscales de terrenos baldíos o casas abandonadas e incluso a negocios que no existen. De eso hay comprobados al menos tres mil 500 millones de pesos.

Lo que sale hoy a la luz es que una vez hecho “líquido” el recurso de esas “compras”, se acudió a proveedores reales con maletas de efectivo para adquirir herramientas o equipos a precios reales, con lo cual la Sedena o sus mandos se quedaron con el remanente. El dinero es tanto que como bien dice el ganso, ni modo que él no lo sepa.

Con ello varios empresarios prefirieron no vender ante el temor de que Hacienda les pregunte “quién pompó” tanto dinero. De ello Yo Campesino supo de varios casos, uno de ellos es que un coronel x quiso comprar en efectivo un equipo para el AIFA diciendo al vendedor que no se preocupara porque se la acabarían y dejarían sólo fierros viejos.

Obvio el empresario se negó por el temor a la persecución hacendaria pues tendría que justificar algo que compró facturado y un pago en efectivo sin registro.

Hay más, pero esa es otra de las facetas de la corrupción de la 4T y de cómo la pandemia cayó “anillo al dedo” al hijo predilecto de Tepetitán, Macuspana, Tabasco.