• Mañanera de intimidaciones y caprichos del ganso; se le acaba el tiempo

Miguel A. Rocha Valencia

Para no variar y a todo color, el mesías tropical aplicó la de siempre: amenazas y chantajes contra empresarios y autoridades electorales, en una defensa de posiciones donde está visto que se hace su voluntad o hay represalias.

De tal suerte que, si en base a todas las pruebas, videos, fotografías, grabaciones y denuncias contra Américo Villarreal Anaya que lo exhiben como un narcogobernador, el Tribunal Electoral lo considera culpable y le quita el “triunfo” en las pasadas elecciones en Tamaulipas, el ganso ya dijo a los ministros que “le va a ir mal al que actúe de manera injusta”.

Independientemente de la resolución tomada por el Tribunal, quedará escrita y grabada la amenaza del profeta cuatrotero de acusar penalmente a funcionarios que, según él, “están permitiendo un fraude electoral”. Para el mesías tropical, “Américo es una gente decente”, a pesar de la existencia de las evidencias de sus ligas con criminales y que son confesadas en conversaciones por quienes le ayudaron a financiar su campaña.

No lo dice la oposición sino sus operadores políticos en diálogos que dejan claro que “Américo fue más inteligente, pues amarró con varios cárteles”, los mandones en la entidad y a quienes se liga con matanzas en tiempos neoliberales, pero que sin duda, son herencia de los tiempos priistas, concretamente de Tomás Yarrington Ruvalcaba, en que fueron evidentes las complicidades tanto con el Cártel del Golfo que encabezaban los hermanos Cárdenas Guillén, herederos de Juan Nepomuceno Guerra y Juan García Abrego, este, a sus 78 años purga 11 cadenas perpetuas en un penal de Colorado, Estados Unidos.

Ahí estuvo la mano de los Zetas, grupo militar que nació para combatir al narco y después lo controló, lo administró y lo extendió a toda la costa del Golfo.

Total, que con don Américo, heredero de las “relaciones” de priistas se le acusa de financiamiento de su campaña de manera ilegal, donde participó el petista Narro Céspedes y el rey del Huachicol asesinado en Nuevo León.

Pero volvamos a la nueva amenaza presidencial: “Si se comete una injusticia no se va a resolver nada, al contrario, se van agravar las cosas, y le va a ir mal al que actúe de manera injusta, ya no son los tiempos de antes, ojalá y sirva este llamado, no se pueden fabricar delitos, esto aplica por parejo. Ya no es el tiempo de antes en que desde el Estado se inventaban delitos”.

Esto último respecto a que no se fabrican delitos desde el Estado, tiene razón, ahora se fabrican delincuentes sin derecho a barandilla o presunción de inocencia. Ahora todo aquél que es condenado en el tribunal de Palacio Nacional, es reo, es culpable, aunque demuestre su inocencia. Le cae todo el peso no de la ley, sino del ganso.

En “contrario sensu” las pruebas de la intervención del crimen organizado en el proceso electoral y sus ligas con Américo Villarreal son tan contundentes, que este buscó ampararse en el fuero constitucional de senador y luego reculó porque si hubiese reocupado su escaño, no podría ocupar el cargo de gobernador pues hubiese necesitado, de acuerdo a la Constitución tamaulipeca, renunciar a ese cargo 120 días antes.

Hay más temas en puerta como la permanencia de los militares (legalmente) en las calles, aunque sus resultados sean desastrosos con masacres que han dejado más de 130 mil asesinatos, incendios y sojuzgamiento de más de la tercera parte del territorio nacional, incluyendo zonas de exclusión de donde los uniformados son vejados, desarmados y corridos ¡A patadas!

Ahora resulta que, ante la amenaza del tlatoani olmeca de realizar consulta para imponer la reforma, las fracciones partidistas en el Senado acordaron regresar a cero y encontrar un punto medio, con lo cual, sin duda, se saldrá con la suya.

Pero el más cercano capricho, es como titula el maestro Enrique Quintana en su más reciente columna ¿Qué hora es?: La que usted diga señor presidente, refiriéndose al horario de verano que con la consabida “consulta” del machuchón, se determinó desaparecer, aunque esto deje permanentemente las dos horas de diferencia de la frontera con la costa este de Estados Unidos.

Habrá trastornos sin duda más allá de los posibles ahorros que se decía teníamos cuando se aprovechaba más tiempo la luz del día, pero el mayor problema lo van a tener los fronterizos que seguirán rifándose con los tiempos del “otro lado” pues allá si cambiarán su horario. Es decir, regresaremos a como estábamos antes de Ernesto Zedillo. Pero eso sí, se cumple con la mayoría de Morena y sus rémoras, un capricho más del caudillo de Tepetitán.