• Con creciente deuda, economía en quiebra y 230 mil muertos por pandemia y asesinatos

Miguel A. Rocha Valencia

En medio de una mortandad y contagios descontrolados por la pandemia, con el mayor índice de asesinatos, deuda pública que rebasa el 52 por ciento del PIB y la peor caída en la economía en 100 años, el mesías de la 4T apuesta a pelearse con empresas generadoras de energías limpias, golpear la inversión privada y abrir Banxico al crimen organizado.

Muchos de esos fenómenos se derivan de la incapacidad del actual gobierno o bien que perversamente nos lleva a una tragedia nacional, el caldo de cultivo para consolidar su régimen autoritario y unipersonal.

Justo cuando el país necesita de estabilidad y urgido de políticas públicas inteligentes que generen empleo y economía, para recuperarnos de la caída de 8.5 por ciento del PIB, que significan más de dos billones y medio de pesos, se abren nuevos frentes de conflicto con la iniciativa privada nacional y extranjera, ahora en el tema de energía, donde incluso el actual gobierno de México puede caer en pleitos internacionales.

Y lo que es peor, ni siquiera hay inversión nacional que den sostén a la empresa nacional o atraigan inversión extranjera. Toda la obra pública se reduce a la innecesaria refinería de Dos Bocas, el trenecito Maya y el aeropuerto de Santa Lucía que se entregó al Ejército.

Eso es todo, lo demás, se va a gasto clientelar en tanto que al país le faltan medicamentos, vacunas para frenar los estragos de la pandemia que ya cobró más de 160 mil muertos a los que se suman los 70 mis asesinatos del crimen organizado.

Más aún, sin escuchar a nadie, la Cuarta pretende modificar el esquema del Banco de México para recibir o captar dólares libres en el mercado nacional, lo cual es rechazado no sólo por el Consejo de Gobierno del Banco Central, sino desaprobado por el propio secretario de Hacienda, Arturo Herrera y el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto.

El riesgo de hacerlo es mayúsculo, hasta perder la calificación crediticia y con ello podría venir el reclamo de liquidez de una deuda que se está tornando impagable pues hoy equivale a más de 12 billones de pesos, que representan el 52 por ciento del Producto Interno Bruto, luego de que en los dos primeros años de este gobierno el débito subió siete puntos porcentuales.

Serían más, pero cerca de 30 mil millones de dólares que estaban en bonos de gobierno, fueron liquidados por inversionistas extranjeros y se fueron del país.

Con todo, el Ganso de Macuspana insiste, a través de sus lacayos en el Congreso federal, en cambiar las reglas en materia de energías, para darle ingresos a una CFE vieja y anquilosada, productora de electricidad con métodos que no son ecológica y económicamente los más recomendables, por el contrario, cada vez más en desuso, especialmente donde utilizan combustibles contaminantes.

Nos darán con ello, energía cara y generadora de contaminación con tal de darle ingresos a la CFE bajo un esquema mentiroso y dizque nacionalista, pero que nos traerá consecuencias que obviamente este régimen no va a pagar, sino los futuros habitantes de este país.

Insisto, pareciera que el profeta de la Cuarta nos lleva al suicidio como país. La crisis de salud está presente con más de 160 mil muertos oficiales gracias a políticas fallidas y mentiras tan perversas que llegan a la inexistencia de vacunas, atención a la salud en otras ramas y ausencia de medicamentos; a ello se suma el mayor índice de criminalidad e impunidad, la división y encono social.

Pero falta la otra que ya galopa, la crisis económica que apenas se asoma, la cual, a pesar de que creciéramos al cinco por ciento anual, nos pegará tan fuerte que el tema de los delitos patrimoniales escalará niveles poco conocidos. Aquí falta lo peor pues las empresas quiebran, la inversión se va y si insisten en cambiar el régimen al Banco de México, la crisis se profundizará pues la institución dejará de ser lo que es para convertirse en un apéndice más de la Cuarta para su manejo indiscriminado.

Sucederá lo mismo por el mal manejo de la pandemia, que los países nos aíslen y nos pongan bajo la lupa pues no habrá manera de certificar los dineros que compre en el mercado libre nuestro banco central.

Esto apenas inicia y lo peor de la Cuarta está por llegar, de eso no cabe duda.