• El Ganso muestra su desprecio por la SCJN, Congreso, instituciones, le vale

Miguel A. Rocha Valencia

Tal vez el ganso se siente seguro del respaldo del Ejército en caso de ser necesario, con dinero del presupuesto, concesiones, empresas y poder, busca comprar su lealtad, así como lo hace con miles de mexicanos a quienes reparte un dinero que no es de él y que, si se invirtiera, serviría para mejorar las precarias condiciones de la economía.

Por eso aceleró el pasó y lo que no logró mediante iniciativas anticonstitucionales, hoy lo intenta con decretos, nombramientos y acciones arbitrarias para cimentar su sueño de hacer de México un país atrasado, sin desarrollo, de pobres.

De ahí su decisión de allanar el camino a la opacidad y corrupción que ya envuelven a sus proyectos constructivos de dudosa utilidad y que al final, caerán en manos militares, sin que nadie se le ponga enfrente, se ampare o proteste.

Está tan seguro el mesías tropical que no le importa lo que digan opositores o críticos; los descalificará, como es su costumbre acusándolos de neoliberales y que desean continuar con sus privilegios, esos de los que sólo él, su familia y cuates gozan con total impunidad: despacharse del presupuesto a sus anchas.

Incluso diputados y senadores de Morena a nivel federal y local, actúan igual, ya ni siquiera buscan explicar o polemizar en torno a las decisiones del macuspano, simplemente las apoyan como el mesías lo exige, a ciegas e imponen sus mayorías, donde como ya se vio, cuentan con la suma de muchos priistas.

De ahí que, hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, doblada totalmente, con un Arturo Zaldívar entregado, ni siquiera se atreva a alzar la voz ante las arbitrariedades del Ejecutivo, quien decidió acelerar el paso luego de que se rechazara su propuesta de darle dos años más al presidente del máximo tribunal.

Incluso, desobedece el mandato de vacunar a los menores de 18 años porque prefiere gastar en varillas, cemento y parques de beisbol.

También aplica el “me canso ganso” para las cuestiones financieras. No importa que con sus improvisaciones cause una oleada de inestabilidad del peso justo cuando alcanzamos el mayor nivel de inflación en 20 años o en deuda externa. En la actual administración el débito sube a billón por año. O sea, ya debemos tres más.

Tampoco importa lo que digan los analistas en el sentido de que la economía volvió a contraerse 0.4 por ciento, que ya es negativo, insiste en que superaremos el seis por ciento, que no sería de crecimiento sino de recuperación del ocho por ciento perdido el año pasado.

Menos hace caso al Inegi cuando nos dice que volvimos a crecer en pobreza laboral y que hoy hay más mexicanos que a pesar de tener trabajo, no tienen para una canasta básica. En todo caso esa nota lo debe llenar de felicidad pues uno de los objetivos de la 4T es empobrecer al mayor número de mexicanos.

 Entre el segundo y el tercer trimestre de 2021 la población con ingresos inferiores a la canasta alimentaria pasó de 39.9 a 40.7%, afectando a 52 millones de personas, de acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Aunque se trata de sólo nueve décimas de punto, afecta a 1.1 millones de personas que, a pesar de tener chamba, no ganan lo suficiente. Habrá que reconocer que, en 2020, el fenómeno afectó a 58 millones de mexicanos; íbamos en recuperación y, otra vez para atrás, como el PIB.

Total, que el tono y actitud del machuchón de palacio y de sus fieles seguidores hacen ver que no se van a detener ante nada; van por todo y lo malo es que aún les quedan tres años para intentar destruir lo que queda de país, incluyendo desde luego instituciones, economía, salud, seguridad, pero, sobre todo, libertad para opinar y elegir.

Por Mi Raza Hablará el Espíritu

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