• Ganso siembra miedo, propicia miseria, discordia y persecuciones para proclamarse mesías 

Miguel A. Rocha Valencia 

Ante la caída libre que registra en encuestas por la carencia de resultados positivos, incremento de violencia, asesinatos, pobreza y desconfianza, el mesías tropical descubre su perversidad al generar caos para luego alzarse como salvador del pueblo bueno, proclamarse paladín de la libertad y la justicia. 

El daño causado hasta hoy por la 4T en lo económico, social, seguridad y justicia, tardaría años en recuperarse, pero al ganso no le importa; su objetivo es sostener en el poder un proyecto que ataca las libertades, ajusta la ley a su modo con violación cínica de la Constitución y leyes secundarias, arrogándose el derecho de enjuiciar y amenazar a quienes disienten, perseguirlos, difamarlos, desprestigiarlos y si es posible, encarcelarlos. Hay que generar miedo, terror. 

Con el ejercicio de un poder omnímodo donde el presidente de la Suprema Corte y de la Judicatura federal, Arturo Zaldívar Lelo, se volvió su cómplice y adopta el mismo discurso para acusar públicamente a civiles y un Congreso donde a pesar de carecer mayoría calificada, lo utiliza para aprobar leyes secundarias en abierta chicana al precepto constitucional, el caudillo de Tepetitán arrecia su persecución política contra opositores y hace más evidente que es el jefe de la nueva mafia en el poder, esa que dijo, destruiría y castigaría. 

Utiliza la vieja receta de “pan y circo” para el pueblo, con la meta de “comprar” al menos 30 millones de votos en las federales de 2024 y organiza espectáculos en las fiestas patrias para envolverse en un lábaro de nacionalismo trasnochado para declararse héroe nacional y salvador de la autonomía de México. 

El machuchón se mueve en ese marco en tanto sus dizque obras emblemáticas, se convierten en resumidero donde los costos se elevaron a más del 160 por ciento y se dispendia junto con los programas clientelares, cientos de miles de millones de pesos incluyendo la correspondiente corrupción, en tanto miles de personas fallecen por falta de atención en salud y ausencia de medicamentos que se regatean en aras de un falso concepto de ahorro que se traduce en “invertir” el presupuesto en la compra de votos y conciencias. 

Circo cuando en fast track se apresa y encarcela a Jesús Murillo Karam en base a testimonios del desprestigiado exsecretario particular de Tomás Zerón de Lucio, el prófugo extitular de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, acusándolo ¡De lo que les dé la gana! 

Creyeron que se armaría un show mediático, pero el hidalguense les dio lección de civilidad, se entregó dócilmente a los agentes que acudieron a su domicilio a detenerlo bajo una orden más política que jurídica. 

Después con el uso faccioso que ya es costumbre en la 4T, se dio la maroma con la liberación de Rosario Robles Berlanga, presa por tres años por delitos que no ameritaban cárcel y una condena no mayor a tres años pues fue exonerada de cargos penales graves. Y todo, por no convertirse en traidora, no cooperar. 

Pura farsa con una aplicación de la ley que se vuelve una bufonada para distraer la atención, ganar adeptos “hacer justicia” a través del sujeto de los “pies fríos” que despacha, cobra y abusa como Fiscal General de la República y se siente nazi como sus antepasados. 

Frente a todo esto, un país que lleva tres años desgarrándose mientras la militarización se acentúa y forma parte de las “necesidades” creadas por el ganso, incluyendo el terrorismo ya sea por omisión o acción directa para que el pueblo le pida auxilio. Lo dijo su Patiño millonario (en dólares) en el Senado, Olga Sánchez Cordero: no hay gobernador que no pida al Ejército o la guardia nacional para contener al crimen.  

Si ese crimen al que no se combate desde hace cuatro años, con el cual existe el pacto de abrazos no balazos e incluso para “limpiarle” la competencia de bandas delincuenciales regionales para dejarles el campo libre para someter a poblaciones enteras, controlar sin estorbos las rutas de extorsión, cobro de piso, producción, tráfico de drogas, armas, personas y violencia. 

Por eso los más de 130 mil asesinatos y los cerca de 35 mil desaparecidos en este sexenio que hacen languidecer a los 43 de Ayotzinapa, incluyendo el abandono que hicieron sus superiores del soldado infiltrado y fue dejado a su suerte. 

Pero la farsa no puede continuar, para eso tendrían que caer mandos importantes del Ejército, la Marina y uno que otro personaje cuatrotero metido en “seguridad”. La detención de Jesús Murillo Karam contrasta con quienes, a sabiendas, propiciaron o al menos permitieron la desaparición de los 43; ahí estaría el hoy secretario de la Defensa Nacional, el titular de Marina y desde luego el jefe de la policía en la Ciudad de México. ¿Justicia? No habrá; “paganos”, tal vez, siempre y cuando sea opositor, enemigo o adversario; los de casa saldrán impolutos porque para eso “yo mando” los protegerá desde Palacio Nacional. Una burla más que se reduce a pan y circo, no más.