• No hay capacidad ni talento en la 4T para que, aun queriendo, pueda sacar al país a flote

Miguel A. Rocha Valencia

Para muchos este de la 4T, será un sexenio perdido, para otros, de retroceso y quién sabe si de algo muy negativo en la historia de México. Ni esperanzas existen por mejorar en los próximos años dada la mediocridad, el tamañito político y personal de quien la encabeza.

Es claro que la estrategia del Ganso de Tepetitán, no se fundamenta en historias de éxito, en avanzar y mejorar, sino todo lo contrario, en retroceder, en la mediocridad, la revancha, los odios y si es posible, quedarse ahí para no perder la única forma que sus dirigentes tienen para enriquecerse y concentrar poder.

De avances, talento, desarrollo y crecimiento, olvidémonos, todos son de un nivel tan bajo que no les da siquiera para superar la barrera que les impidió crecer en las organizaciones políticas a las cuales pertenecieron y al no dárseles oportunidad, decidieron salirse. El más reciente, Carlos Noriega Curtis, quien renunció a la Unidad de Seguros y Pensiones de la Secretaría de Hacienda, dependencia donde hay tanto “enanismo” que ni siquiera el secretario Arturo Herrera Gutiérrez es tomado en cuenta y cuando habla lo callan o ¡lo desmienten!

Por eso no hay esperanza, constitucionalmente tendremos qué soportar al mesías de Macuspana y feligreses al menos cuatro años más, pero no esperemos crecimiento o desarrollo sino lo contrario, atraso, pobreza, así como un deterioro institucional y económico que tardaremos años en superar. Claro, se aferrarán al poder, no lo van a querer soltar, aunque lo pierdan en las urnas. 

Lo peor de la 4T es su mediocridad, por eso ni esperanzas de que levante este sexenio y si a eso agregamos la incapacidad del mesías tropical para ver la realidad o negarla como estrategia de su proyecto personal, estamos fritos. Por eso la poca gente de talento prefiere irse antes que ser cómplice de la caída de México a los niveles económicos más bajos y a los peores en materia de salud, seguridad y política.

Tenemos no sólo a las casi 700 mil personas que perdieron empleo fijo y no lo recuperan, sumándose al ejército de “sin trabajo” donde militan cerca de 2.6 millones de mexicanos que queriendo no encuentran plaza y otros 11 millones en edad con capacidad de ser productivos.

La única explicación para que esto no le preocupe al ganso de Palacio Nacional, es que ese sea el plan pues le representa un millonario filón de mantenidos que votarían por él, sin importar que muchos de ellos sean semillero de la delincuencia.

Entonces, con el mesías tropical ya sea por estrategia o ignorancia está garantizada la mediocridad. NO esperemos que mejoren las cosas en este sexenio en ningún rubro, y mucho menos en seguridad donde el propio tlatoani presume sus deferencias con personajes del crimen organizado y que por encima de la ley o convenios internacionales, está su “yo mando”.

Los únicos que podrían ponerlo quieto y obligarlo a acatar la ley son los ministros de la Suprema Corte de Justicia o del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pero ambos están cooptados, sometidos, y del Congreso federal, ni hablar, con su mayoría absoluta en el Senado y la simple en diputados, le es suficiente para asegurarse la obediencia ciega de esos que deberían ser poderes autónomos que dieran equilibrio a la administración pública.

Nunca tuvo tanto poder el peor. Ni siquiera Miguel de la Madrid dentro de su mediocridad se hubiese atrevido a tanto como lo ha hecho el tlatoani tabasqueño.

Desquite, reflejo de su enanismo político, intelectual y profesional, no sabemos, pero el pejelagarto nos está hundiendo y lo peor como dije, es que no hay esperanza de evitarlo o que mejoren las cosas.

Cada vez está peor él en lo personal y los sujetos de medio pelo que integran su gabinete legal y ampliado. No hay por dónde, no existe capacidad y menos aún talento para gobernar un país como México. Bueno ni siquiera les daría para administrar bien a la capital de la República.

Difícil será equilibrar los cartones. Parece que la pesadilla de esta administración sobrepasará la de la pandemia y en el camino dejará no sólo cientos de miles de muertos, negocios cerrados, familias desesperadas y millones de mexicanos sin empleo o en niveles de apenas subsistencia con las limosnas con las cuáles el profeta de la 4T intentará someterlos a su voluntad.