• Para el Ganso, sumisos e incondicionales, santos intocables; los de afuera, pecadores 

Miguel A. Rocha Valencia 

Lo dicho, para el profeta de la 4T, quien se arrodille ante su presencia es inocente y si viola la ley en nombre suyo, por eso, deben ser premiados y protegidos; los otros, son culpables, perseguidos y castigados. 

La impunidad incluye cumplir órdenes violatorias de la Constitución, pelearse con los enemigos del Ganso e incluso perseguirse y denunciarse entre ellos si alguno se atreve a oponer resistencia, opinar o juntarse con los enemigos. 

Eso que es un síntoma de tiranía o al menos autoritarismo, quedó claro durante la más reciente semana donde el mesías tropical desató su ira y de sus seguidores no sólo contra los de afuera sino incluso de adentro a quienes quemó en la hoguera de las mañaneras o los hizo perseguir y enfrentarse al paredón de los incondicionales; los doblegó. 

De estos últimos, quedaron varios ejemplos: Ricardo Monreal a quien le echó encima a sus correligionarios, a Rogelio Jiménez Pons lo crucificó en la mañanera y en ambos casos dejó en claro que quien se acerca a sus “enemigos” aunque sea para limar asperezas o evitar más divisiones, o no lo desobedece sin condiciones incluso violando la ley, serán “excomulgados”. 

Otro que pagó el ganso o pato, fue Dante Delgado Rannauro a quien, con el acostumbrado chantaje, lo hizo recular, renunciar y con ello destruir la comisión que investigaría los excesos y violaciones del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, gobernador de Veracruz. Y como los panistas se están saliendo del huacal, utilizará los medios afines para organizarles escándalos y, por qué no, intentar meterlos a la cárcel como lo hace con Ricardo Anaya y actualmente con Ricardo Gil Zuarth y el morenista desertor Germán Martínez, convertido en crítico del machuchón. 

Y todo esto se da en medio de los escándalos que desmienten el discurso moral del mesías como lo que ya se sabía: la vida millonaria no sólo de su hijo José Ramón López Beltrán y las relaciones familiares de su esposa Carolyn Adams quienes reciben contratos en dólares de la 4T, incluyendo la compra y renta de equipos para Pemex, al igual que la refinería Deer Park con todo y deudas y salarios a personal estadounidense.  

La austeridad, transparencia y honradez que exige en otros, especialmente a los pobres de México, lo permite en su propia familia; sus demás hijos también son exhibidos al igual que otros miembros de su familia y colaboradores incluso incurriendo en delitos del orden electoral y penal. 

Para ellos, justificaciones e impunidad, como lo hace con incondicionales del Poder Judicial. Imaginemos que se revelara el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar. Su expediente saldría a relucir incluso con lo que de él sabe la hoy senadora multimillonaria Olga Sánchez Cordero, también “cargada de pecados”, de dinero y favores de su mesías. 

Pero como Zaldívar se hincó ante el caudillo, es perdonado y sostenido como el expresidente del Tribunal Electoral de la Federación, José Luis Vargas quien ostensiblemente se hizo millonario de manera inexplicable y se le imputó lavado de dinero por 36.5 millones, pero luego de doblegarse, la propia Fiscalía General de la República, lo perdonó y se desistió de la acción penal. Todavía la UIF insistió, pero el Juez séptimo de distrito en materia de amparo Julio Veredín, echó para abajo el reclamo. Así paga la 4T a sus incondicionales. 

Esto nos demuestra que la vieja moral, la que confundió el cacique potosino Gonzalo N. Santos con árbol y era universal como es la norma jurídica, la 4T la transformó y hoy es la moral del ganso, la cual establece excepciones, diferencias marcadas. 

No es siquiera aquél aforisma atribuido a Benito Juárez García, quien por cierto fue presidente cinco periodos entre 1857 y 1872, de que para los enemigos simplemente justicia, pero para los amigos justicia y gracia. La 4T sólo otorga gracia a los suyos, ni siquiera los deja acercarse a la justica porque quien la personifica es precisamente el ganso de Macuspana. 

Ejemplos de ello, muchos, no sólo los mencionados arriba, están los conocidos: Bartlett, Sandoval, Nahle, Robledo, Gertz Manero, Guevara, los contratos directos incluso a entidades y empresas fantasma, los miles de millones presupuestales tirados a la basura, y la lista de la nueva mafia en el poder se alarga, pero ante quienes la Ley de la 4T se vuelve impunidad.  

Eso ¿Es moral o inmoral?