Eduardo Sadot 

La salud de un jefe de Estado es grave y es tema de seguridad nacional, su salud es un tema trascendente para millones de gobernados. Ángela Merkel primer ministro de Alemania, sufrió desvanecimientos en público en dos ocasiones, hubo de demostrar que fue por el exceso de trabajo y que no fue un tema delicado.

Personajes nacionales e internacionales que han contraído Covid han estado en una condición especial, algunos inclusive de gran riesgo, como es el caso del gobernador de Hidalgo Omar Fayad, quien aún convaleciente concedió una entrevista, donde explicó los síntomas y las molestias que tuvo, y dijo que hubo algún momento que tuvo ganas de lanzarse por la ventana por el terrible malestar, sin embargo, con las facilidades de la tecnología continuaron su vida normal, eventualmente apareciendo en público mediante transmisiones en vivo. Hoy aplicaciones como zoom y Skype, entre otras, permiten a cualquier persona mantenerse comunicado, incluso con sus familiares para evitar contagios, pero se puede observar su evolución, claro, a menos que se trate de otra enfermedad. 

Al gobernador de Quintana Roo Carlos Joaquín González le dio COVID, no podemos decir que le fue mejor, porque quien se contagia, de principio no es un paseo por la playa, de entrada, es saber que la vida está en riesgo, el gobernador aún con COVID trabajó y realizó actividades desde su confinamiento médico y como él, hay muchos ejemplos.    

A pesar de la tecnología actual no ha habido mensajes frecuentes de un presidente que padece de verborrea, ni siquiera un mensaje de un minuto. Tampoco se ha dado a conocer el parte médico del chequeo que ha dicho que se hace periódicamente, con el pretexto de ser información confidencial la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, en su primera aparición en la mañanera, no tenía ni una poca idea de dónde se encontraba el presidente convaleciendo. La salud del presidente de México no es un tema confidencial es un tema de orden público y de interés nacional, por las repercusiones que ello incluye. A la irresponsabilidad de no usar cubrebocas y subirse a un avión exponiendo a todos los pasajeros y tripulación porque el aire que se respira en la cabina de un avión incrementa la posibilidad de contagio, se suma el riesgo en que pone al país, si desde que fue candidato no gozaba de cabal salud, tema que nadie sabe, por el misterio con que lo maneja y, que evidencia otra irresponsabilidad.   

Qué sucedería si el presidente no tuviera COVID y fuera un infarto cerebral, lo que explicaría los pocos contagiados en su entorno luego de aplicarles pruebas a sus acompañantes, por ejemplo: que le diera al llegar a la ciudad de México y se le pudiera haber complicado durante el traslado. Ello justificaría que no se viera ninguna imagen de él, y que estarían evaluado clínicamente la magnitud del daño. Suponiendo que tuviera desde el más leve daño, dificultad para caminar, para ver, parálisis facial, de brazos o piernas, inclusive en la eventualidad de que sufriera un ictus (micro infarto cerebral) podría provocarle demencia vascular. Eso sería una catástrofe para todos. Y su consecuente y necesaria sustitución. La eventual sustitución del jefe del ejecutivo por falta absoluta, ni en su partido ni los demás partidos podrían ponerse de acuerdo y en un escenario en que se ha abonado a la polarización y enfrentamiento de los mexicanos, hasta en el Congreso de la Unión, que sería finalmente quien tendría que decidir, tampoco hay visos de madurez y unidad. El artículo 84 Constitucional establece, que cuando la falta absoluta del presidente se dé después de dos años de comenzado el periodo presidencial, el Congreso de la Unión se erigirá en Colegio Electoral y elegirá por mayoría absoluta esto es 50% del congreso más uno, a un presidente sustituto para que termine el periodo para el cual fue electo el presidente ausente. La composición actual del Congreso en la Cámara de diputados, está integrada por una mayoría de Morena y sus aliados de 333 diputados del total de 500 y 78 en el senado del total de los 128 senadores, así que el control lo tienen Morena. Ojalá que en cualquier caso la enfermedad del presidente no pase de un susto y continúe sus labores.

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