· Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua, con corte al 15 de marzo de 2025, informa que más de 600 municipios en México presentan algún grado de estiaje
· Los estados con el 100% de su territorio en condiciones de desabasto de agua son Baja California Baja California Sur Chihuahua Durango Sinaloa Sonora
María Escalante García
El Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con corte al 15 de marzo de 2025, informa que más de 600 municipios en México presentan algún grado de sequía, afectando principalmente a los estados del norte y centro del país.
Los estados con el 100% de su territorio en condiciones de sequía son Baja California Baja California Sur Chihuahua Durango Sinaloa Sonora. Además, Coahuila y Querétaro registran afectaciones en el 60% y 50% de su territorio, respectivamente.
Esta situación impacta negativamente en la disponibilidad de agua potable, la producción agrícola y la ganadería, sectores esenciales para la economía nacional. Además, la prolongada falta de lluvias incrementa el riesgo de incendios forestales, especialmente en regiones como Los Altos y la Costa Sur de Jalisco.
Impacto
La prolongada falta de agua en México ha generado una crisis que afecta diversos sectores clave para la economía nacional. Uno de los problemas más graves es la disminución en el acceso al agua potable, lo que pone en riesgo la salud de millones de personas, especialmente en comunidades rurales y urbanas con infraestructura deficiente. La escasez también obliga a recurrir a fuentes alternativas como el reparto en pipas, lo que eleva los costos y dificulta la distribución equitativa del recurso.
En el sector agrícola, la sequía ha reducido drásticamente la disponibilidad de agua para riego, lo que afecta la producción de cultivos esenciales como maíz, frijol y trigo. Los agricultores enfrentan pérdidas económicas significativas y, en algunos casos, la imposibilidad de mantener sus cosechas. Además, el suelo seco y la falta de precipitaciones disminuyen la fertilidad de la tierra, lo que compromete la producción a largo plazo.
Por otro lado, la cría de ganado se ve gravemente perjudicada por la falta de agua y la escasez de forraje. Sin fuentes de hidratación suficientes, el ganado sufre estrés hídrico, afectando su salud y productividad. Esto se traduce en una reducción en la producción de carne, leche y otros derivados, lo que impacta tanto a los productores como a los consumidores, quienes enfrentan precios más altos.
Fenómeno de la niña
Si bien la temporada de lluvias del 2024 ayudó a reducir significativamente la sequía en gran parte del país, el agua acumulada durante esos meses se ha ido agotando gradualmente. La falta de nuevas precipitaciones y el aumento de las temperaturas han provocado que los cuerpos de agua, como presas y acuíferos, experimenten una disminución preocupante en sus niveles.
A esta situación se suma la posible llegada del fenómeno climatológico La Niña, que podría agravar aún más la crisis hídrica en México. La Niña se caracteriza por el enfriamiento de las aguas del océano Pacífico, lo que altera los patrones climáticos y genera una reducción en las lluvias en diversas regiones del país, especialmente en el norte y centro. Esto significa que la sequía podría intensificarse, afectando la disponibilidad de agua para consumo humano, la producción agrícola y la ganadería.
Especialistas advierten que la combinación de estos factores podría derivar en restricciones más severas en el suministro de agua en varias ciudades, así como en pérdidas económicas para el sector agropecuario. Ante este panorama, es fundamental que las autoridades implementen medidas de prevención y adaptación, como la optimización del uso del agua, el fortalecimiento de la infraestructura hídrica y la promoción de tecnologías de captación y almacenamiento del recurso.
La crisis del agua en México es un desafío creciente que requiere soluciones urgentes y sostenibles. La llegada de La Niña podría acelerar los efectos de la sequía, por lo que es esencial que gobiernos, industrias y ciudadanos trabajen en conjunto para gestionar de manera eficiente este recurso vital.
















