·          Durante la primera quincena de junio, la inflación general anual se ubicó en 4.51 por ciento

·         Inflación sigue golpeando los bolsillos de millones de mexicanos, especialmente en productos de consumo básico

María Escalante García

El más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirma un panorama preocupante para la economía mexicana: durante la primera quincena de junio, la inflación general anual se ubicó en 4.51 por ciento. Este resultado, lejos de ser un hecho aislado, representa la tercera quincena consecutiva en que los precios al consumidor se mantienen por encima del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que va del 2 al 4 por ciento.

El dato evidencia que los esfuerzos por contener el alza de precios no han sido suficientes. Pese a los discursos oficiales de estabilidad, la realidad es que la inflación sigue golpeando los bolsillos de millones de mexicanos, especialmente en productos de consumo básico como alimentos, transporte y servicios.

A este ritmo, la inflación está lejos de ser un fenómeno transitorio. La incapacidad de la política monetaria para contenerla con eficacia levanta serias dudas sobre el rumbo económico del país y la toma de decisiones desde las instituciones responsables. Además, la presión inflacionaria podría obligar al Banxico a mantener una tasa de interés alta por más tiempo, lo que frena el crecimiento económico, encarece el crédito y agrava el problema de acceso a financiamiento para familias y pequeñas empresas.

El alza constante de precios también refleja una serie de factores estructurales que el gobierno ha sido incapaz de resolver: debilidad en las cadenas de suministro, dependencia de importaciones con altos costos y una economía informal que se ve severamente afectada sin mecanismos de protección. Mientras tanto, el ciudadano promedio enfrenta una pérdida del poder adquisitivo sin que existan verdaderas estrategias de contención desde el Ejecutivo.

Así, el dato revelado por el Inegi no solo es una cifra más: es una señal de alarma que muestra que el combate a la inflación va perdiendo terreno y que los efectos se sienten cada vez más en la vida cotidiana de los mexicanos. La estabilidad económica prometida sigue sin llegar.

Aumento

En un comunicado, se explicó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un nivel de 140.292: aumentó 0.10 por ciento respecto a la quincena anterior. En el mismo periodo de 2024, la inflación quincenal fue de 0.21 % y la anual, de 4.78 por ciento.

El índice de precios subyacente, considerado un mejor parámetro para medir la carestía general porque elimina artículos de alta volatilidad, incrementó 0.22 por ciento a tasa quincenal. A su interior, los precios de las mercancías subieron 0.19 % y los de servicios, 0.25 por ciento.

A tasa quincenal, el índice de precios no subyacente disminuyó 0.29 por ciento. Dentro de este, los precios de frutas y verduras cayeron 1.72 % y los de energéticos, 0.23 por ciento.

En la primera quincena de junio de este año, los productos genéricos cuyas variaciones de precios, al alza y a la baja, destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron los siguientes: vivienda propia; transporte aéreo; loncherías, fondas, torterías y taquerías, así como carne de res y carne de cerdo, con incrementos en sus precios. En contraste, el jitomate, la papaya, la calabacita y la electricidad disminuyeron sus precios.

El índice de precios de la canasta de consumo mínimo, conformada por 170 productos y servicios, tuvo un alza quincenal de 0.08 y de 4.78 por ciento a tasa anual. En el mismo periodo de 2024, estas variaciones fueron de -0.04 y de 4.35 %, en ese orden.

Los precios al consumidor cerraron en 2024 con una subida del 4.21 por ciento, su menor nivel en cuatro años, tras el 4.66 % de 2023 y el 7.82 por ciento en 2022, el mayor nivel en 22 años y del siglo para un fin de año.