La vacuna contra COVID-19 desarrollada por la empresa alemana BioNTech en cooperación con la estadounidense Pfizer, es el resultado de un trabajo de más de una década en el que se había desarrollado una tecnología pensando en otras enfermedades, que fue clave de cara a la lucha contra la pandemia.

“Estamos trabajando desde hace 13 años con la idea que con la tecnología ARNm (ácidos ribonucleicos mensajeros) podíamos lograr triunfos en la lucha contra distintas enfermedades”, dijo uno de los fundadores de la empresa, Uygur Sahin, durante una teleconferencia con la canciller alemana, Angela Merkel, y los ministros de Sanidad, Jens Spahn, y Ciencia, Anja Karlizeck.

Originalmente, la idea de Sahin y su socia y esposa, Özlem Türeci, era utilizar esa tecnología para desarrollar terapias novedosas contra el cáncer.

Los dos científicos, según recordó hoy Sahin, fueron apoyados desde que estaban en la universidad, luego fueron respaldados para crear su empresa como emprendedores y posteriormente también para ampliar el objetivo de su investigación a las enfermedades infecciosas

“Se nos apoyó en la universidad, se nos apoyó para lanzar la empresa lo que fue importante para ganar inversores y se nos permitió no solo aplicar la tecnología al cáncer sino a enfermedades infecciosas”, dijo Sahin.