David Hidalgo
Una dieta equilibrada es la base para una alimentación adecuada y, alimentarnos sanamente es fundamental para la prevención de enfermedades. Sabemos que padecimientos como la diabetes, osteoporosis, cáncer de colon, obesidad, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, enfermedades cardiovasculares, anemia, gota y las caries; son males que se pueden evitar con una correcta alimentación.
Todos los días nuestra alimentación debe de contemplar la ingesta de calorías, proteínas, hidratos de carbono, lípidos, minerales, vitaminas, agua, fibra y antioxidantes; así como contemplar la práctica habitual de ejercicio físico.
La única forma de garantizar que nuestro cuerpo reciba la cantidad y calidad adecuada de los nutrientes que nos permitirán tener el control de la salud en nuestras manos, es incluir diariamente el consumo de frutas y verduras frescas, legumbres, frutos secos y semillas.
Por otro lado, es importante reducir de nuestro menú todo aquello que carezca de nutrientes y moderar el consumo de carne, evitar el consumo de grasas y limitar la ingesta consumo de azúcar; en la medida de lo posible, sustituir los alimentos procesados por alimentos frescos de la región en la que vivimos.
Es el momento de decir adiós a las bebidas embotelladas, gaseosas y endulzo-colorantes; dejar de consumir comida rápida, frita y snacks salados y enlatados.
Invariablemente, una buena alimentación repercutirá favorablemente en una vida sana y, sin importar que edad tenemos, personas de todas las edades debemos de someternos a una dieta balanceada que nos garantice el suministro de nutrientes que exige nuestro organismo para cada etapa de nuestra existencia; lo que implica comer de manera saludable y variada.
La mejor forma de alimentarnos sanamente es repartiendo durante el día el consumo de los nutrientes que requiere nuestro cuerpo, ya que hay que tener en cuenta que la energía que requerimos en la mañana no es la misma que necesitamos para la noche; lo que implica que nuestras necesidades biológicas exigen más alimentación por las mañanas para desempeñarnos de manera activa durante el día, mientras que por la noche es importante que nuestra reserva energética sea moderada para preparar nuestro cuerpo para el descanso. En muy cierta la reflexión que nos dice: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”.
Para lograr una dieta equilibrada hay nutrientes para cada momento del día, por ejemplo, en la mañana se recomienda un desayuno rico en hidratos, acompañado de fruta, verduras y proteína. A media mañana, una colación de frutas nos permitirá seguir con nuestra jornada.
A la hora de la comida, podemos incrementar la cantidad de proteína, con bastantes vegetales y pocos hidratos y, si antes de cenar tenemos apetito, podemos comer otra colación de fruta y prepararnos para cenar un plato con variedad de vegetales.
Alimentos como el aguacate y aceite de oliva, nos ayudan a mantener nuestro sistema cardíaco nutrido y en condiciones óptimas, ya que nos aportan grasas saludables, imprescindibles en una dieta equilibrada.













