Bernardo López

No se había registrado un incremento en los casos de hombres que se asumieran como mujeres, y de mujeres que se aceptaran como hombres, hasta que comenzaron a bombardear a los niños con la perversa ideología de género, que ha provocado tragedias como el tiroteo en Minneapolis, Estados Unidos.

El universo de individuos que asumía otro género permanecía estable de 0.4 por ciento, hasta las personas que nacieron entre 1986-1987, después se dio una explosión, que ha aumentado el porcentaje hasta 3 por ciento.

En el caso de Robert Westman, su madre Mary Grace Westman fue quien alentó las ideas de ideología de género en el joven que se creía mujer, hasta le pagó el cambio de nombre cuando el adolescente tenía 17 años.

Mary Grace trabajaba como secretaria en la misma escuela católica donde ocurrió el tiroteo. Las autoridades federales comenzaron una búsqueda de la mujer, quien se negó a cooperar con la investigación y no ha sido localizada.

Antes de realizar la masacre, el asesino confesó que “estaba cansado de ser trans” y decía que nunca “debió lavarse el cerebro”, en un manifiesto que publicó en redes sociales. La tragedia dejó como saldo dos niños -de ocho y diez años- asesinados y 18 heridos, cuando iniciaban sus actividades en el regreso a clases.

En un boceto que realizó el atacante se pueden observar los desórdenes de personalidad, pues se muestra parado frente a un espejo y su reflejo es la figura de un demonio. El dibujo se encuentra enmarcado con texto escrito en ruso, que se traducen como “¿Quién soy yo? ¿Cuándo terminará esto?, ayúdame, no quiero, y suicidate”.

La administración del presidente Donald J. Trump está haciendo esfuerzos para contrarrestar la ideología de género, con una orden ejecutiva que mandata a las instituciones a reconocer dos sexos, que son determinados en el momento de la concepción, además son inmutables.

También firmó otra orden ejecutiva titulada «Protección de los niños contra la mutilación química y quirúrgica», en donde indica que “Hoy en día, en todo el país, profesionales médicos mutilan y esterilizan a un número creciente de niños influenciables bajo la afirmación radical y falsa de que los adultos pueden cambiar el sexo de un niño mediante una serie de intervenciones médicas irreversibles”. Esta tendencia “debe terminar”.

La ideología de género quiere forzar a los niños y adolescentes a asumir un rol, cuando a esas edades existe una inmadurez sobre la identidad. Entonces los infantes y jóvenes deben tener la oportunidad de desarrollarse para encontrar su identidad sin que se les coaccionen con el bombardeo de ideas progres.