Las ráfagas de viento registradas en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) ocasionaron la suspensión y el transporte de partículas de tamaño grande, denominadas PM10, las cuales impactan la calidad del aire, informó el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Las fuertes tolvaneras dispersaron el material particulado por todo el Valle de México. Los datos apuntaron el pasado 28 de marzo, valores mayores a 500 µg/m3 del Índice AIRE Y SALUD (sustituto del índice conocido como IMECA), lo que superó por mucho el límite correspondiente a la categoría “Extremadamente mala” calidad del aire.

¿Cuáles fueron las causas?

Dicho material particulado PM10 es un problema recurrente para la Ciudad de México. Las concentraciones, detallaron investigadores del CCA de la UNAM, pueden incrementarse “por acción de los incendios forestales, generadores de grandes cantidades de partículas de combustión y gases precursores de este contaminante”.

Por otro lado, el viento sobre los suelos erosionados o sin cubierta vegetal de la periferia norte y oriente de la ciudad, así como sobre el Lago de Texcoco, provocan tolvaneras causantes de la suspensión de polvo.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el desplazamiento de la masa de aire que impulsó el Frente Frío No. 46 y las altas temperaturas registradas en el centro del país generaron vientos provenientes del norte del Valle de 20 a 30 km/h y rachas de hasta 61 km/h. Esto provocó las tolvaneras intensas de días recientes.