El corazón elástico de la juventud
no puede comprimirse en una forma
rígida durante mucho tiempo
Las aventuras de Tom Sawyer
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
No hay duda de que hay distanciamiento entre Palenque y Palacio Nacional, eso no significa una ruptura definitiva. Aquello de la unidad y de que son parte del mismo movimiento está solo para los discursos, para la fotografía, pero en la realidad el que se va no quiere. Más un personaje como López Obrador, obsesionado por el poder y orgulloso de sus vástagos, que dilapidaron la narrativa de su padre en aquello de la austeridad republicana y de que lo más valioso era su palabra.
Ahí está la salida de Andy López Beltrán de la Secretaría de Organización de Morena, apenas un año y siete meses después. El papel que hicieron él y Luisa María Alcalde los puso fuera; además, como dicen los cercanos, Andy hacía desplantes de grandeza que ya no le aguantaron más.
Pero el tema de Andy y Bobby López Beltrán viene desde la administración del Pejelagarto. Desde ahí comenzaron los rumores sobre sus tratos con empresas, el beneficio en contratos de las grandes obras para sus amigos y todo al amparo del apellido de quien era presidente, ese mismo que juró que las cosas no serían igual que en los gobiernos anteriores porque estos sí eran diferentes.
Así comenzaron a salir reportajes en los que se nombraba a los hijos del presidente, uno a uno, sin desmentir nada desde la mañanera, solo la negación y luego la descalificación de “¿Cuánto gana Loret?”, que eran campañas negras para descarrilar al mejor gobierno, claro, según ellos. Luego la periodista Anabel Hernández dijo que hasta tenían nexos con el narcotráfico.
Es en ese contexto donde aparece un nombre que es una pieza fundamental en el rompecabezas: Amílcar Olán, un viejo conocido de la 4T. Desde hace años se ha documentado su amistad con Andy y Bobby; incluso el mismo López Obrador llegó a reconocer públicamente que Olán era amigo de sus hijos.
Seamos claros: el problema no es tener amigos empresarios. El problema aparece cuando esa amistad coincide con negocios, contratos y proyectos públicos millonarios. Ahí es donde las explicaciones dejan de ser un asunto privado y se convierten en un tema de interés público, y eso no les gusta.
No hace mucho comenzó a circular la versión de que la FGR ya tenía una orden de aprehensión, pero no se comprobó. Sin embargo, la mañana del lunes pasado, TV Azteca le asestó un golpe mediático a la 4T al presentar que el personaje vive en Suiza. Incluso, el periodista Irving Pineda pudo acercarse y Olán no quiso hablar con él.
Eso es parte del encontronazo que han tenido López Obrador y Sheinbaum con la televisora del Ajusco, y eso tampoco se puede negar.
Las denuncias periodísticas están ahí, claro que falta lo más importante: saber qué encuentran las autoridades cuando revisen a fondo sus negocios, sus socios, sus contratos y sus posibles vínculos con quienes estuvieron cerca del poder. Eso solo le corresponde a la autoridad.
Tampoco se puede negar que este golpe le da un buen manazo a Andy López Beltrán y le hace perder parte de su capital político, aunque a primera vista le pega a Claudia Sheinbaum. También deja expuesto al hijo del expresidente y, poco a poco, va quedando claro quién ejerce el poder y ya no es en la Chingada… Pero mejor ahí la dejamos.
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