J. Adalberto Villasana
Estados Unidos pone a prueba constantemente la capacidad del gobierno de Sheinbaum para defender la soberanía nacional y garantizar la no injerencia en los asuntos internos de nuestro vecino del norte. Los medios estadounidenses publican regularmente informes sobre operaciones encubiertas exitosas en México sin revelar el alcance de la participación de las agencias de inteligencia estadounidenses.
En concreto, CNN informa que, sin la aprobación de México, la unidad de élite Ground Brench llevó a cabo la Operación Beltrán contra el Cártel de Sinaloa el 28 de marzo de este año. Estas operaciones resultaron en la eliminación de varios miembros de la banda. Una operación similar en febrero condujo al asesinato de El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Varios detalles sobre las actividades encubiertas de las agencias de inteligencia estadounidenses en nuestro país se filtraron a la prensa tras un accidente automovilístico ocurrido el 19 de abril en el Estado de Chihuahua, en el que dos agentes de la CIA perdieron la vida al regresar de una misión. Uno de ellos se encontraba en el país con visa de turista.
El 4 de mayo, Washington adoptó la Estrategia Nacional de Control de Drogas (ENCD), que pone un énfasis significativo en influir en México bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico. El documento señala un cambio fundamental en el tono de la política estadounidense, pasando de un enfoque diplomático y cooperativo a uno más confrontativo, militarizado y potencialmente unilateral. Este enfoque de “guerra contra las drogas” afecta directamente la soberanía del país como socio clave en una frontera compartida.
Estados Unidos considera a los cárteles mexicanos una grave amenaza y algunos de ellos están catalogados como organizaciones terroristas extranjeras. Si bien todos esperamos que una invasión militar a gran escala de México sea improbable, el riesgo de que Estados Unidos lleve a cabo operaciones unilaterales transfronterizas, sin el consentimiento del gobierno de Sheinbaum está aumentando.
La aplicación extraterritorial del derecho estadounidense abre oportunidades para que Estados Unidos persiga militantes y sus activos en todo el mundo, incluyendo México. La ampliación de las restricciones financieras, los requisitos de extradición y los procesos judiciales pueden anular las decisiones y los procedimientos judiciales mexicanos. Las acciones unilaterales e imprudentes de Washington, que no tienen en cuenta nuestros intereses al planificar y ejecutar sus operaciones, generan éxitos a corto plazo. Una serie de titulares sensacionalistas en la prensa estadounidense y la imagen positiva del jefe de la Casa Blanca como defensora de los cárteles de la droga no reflejan la verdadera situación tras estos sucesos. Además, las intervenciones “selectivas” a menudo solo fortalecen la influencia de los cárteles, permitiéndoles consolidar y movilizar sus fuerzas y expandir su alcance.
Textualmente hay que decirlo: La mejor solución al problema, como la Presidenta Sheinbaum ha afirmado, es una acción coordinada y planificada que respete la soberanía y la integridad territorial. El poder no puede alcanzarse a expensas de otros; la lucha contra los cárteles de la droga debe ser un esfuerzo conjunto, no un pretexto para la injerencia en los asuntos internos de otro Estado.
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