*Gerente Convierte en su Cárcel Propia a “Suburbia Aeropuerto” *Agreden y Amenazan a la Menor y a su Madre
De la Redacción
Argonmexico / Apoyados ilegalmente por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, tanto el gerente como personal de dicho almacén de ropa, fue convertido en cárcel privada, ya que en franca violación al debido proceso, privaron de la libertad a la adolescente de escasos 12 años de edad y a su madre, y con amenazas, maltratos y agresiones físicas las retuvieron dentro de las instalaciones de la tienda.
Apenas tenían escasas dos horas de haber llegado desde su lugar de residencia, el estado de Querétaro, cuando a Laura Itzel y a su hijita, Karla Ximena, se les ocurrió ir de compras a la que más tarde se convertiría en su prisión: la tienda de Suburbia Aeropuerto. Y, obviamente, ellas desconocían que ahí les esperaba un pesado e insoportable Vía Crucis.
Y es que cuando la niña vio una blusa que le gustó, se le ocurrió llevarla entre sus compras, craso error. Cuando se dirigían a la salida de la tienda-separospoliciacoministeriales (Así las usan), empezó a sonar la alerta. De inmediato, sin mediar más palabras que las clásicas e indebidas mentadas de madre, uniformados y empleados al servicio de la “Cárcel-Suburbia”, las detuvieron.
En lugar de que gerente y empleados reclamaran “la reparación del daño”, es decir el pago del artículo (como argumentó a éste reportero el licenciado Marco Villanueva, de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, CDHCDMX), optaron por darles el peor trato que ellos mismos nunca darían a las mujeres de su familia.
Después de una hora de haber iniciado la privación ilegal de la libertad de las féminas, joven y progenitora, hasta la eventual prisión-Suburbia, apareció una patrulla de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX y la crucifixión de ambas mujeres continuó.
Al tiempo que las empujaban y les gritaban leperadas (como nunca se les ve traten a los miles de ladrones que pululan en esta capital del país), los policías subieron a Karlita a la patrulla, al tiempo de impedir que la madre se acercara, también a empujones y con grocerías.
Ya en la
















