Teófilo Benítez Granados

Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC).

La investigación universitaria puede conducir a tecnologías innovadoras que transforman nuestras vidas, así como impulsar mejoras incrementales que impulsan el aumento de la productividad y la eficiencia.

Las universidades también pueden ayudar a las empresas a adoptar nuevas innovaciones; desarrollar las habilidades para responder a nuevos requerimientos del mercado e informar sobre los marcos reglamentarios y las políticas gubernamentales, así como construir infraestructura física que permita la innovación.

Pero las instituciones de educación superior no trabajan solas. La investigación que genera tiende a producir tecnologías en etapas muy tempranas que necesitan un mayor desarrollo e inversión, a menudo por parte del sector privado. Sólo así puede convertirse en aplicaciones prácticas que satisfagan una necesidad económica o social.

Ahora, la crisis pone de relieve necesidades prioritarias para enfrentar la pandemia y la interrelación que debe existir entre empresas, hospitales, agencias del sector público, inversores, reguladores y pacientes. El sector educativo, y concretamente las universidades, no pueden soslayarse de esto. Las crisis remarcan la importancia de trabajar hacia objetivos colectivos que beneficien a todos.

Ahora, muchas organizaciones que son centrales en el proceso de innovación, ahora se enfrentan a grandes perturbaciones y toman decisiones difíciles sobre la manera de emplear sus recursos, cada vez más escasos. En tales circunstancias, muchas empresas se centran las operaciones del día a día sin considerar que su sobrevivencia en un entorno recesivo depende, en gran medida, del nivel de investigación y desarrollo que mantengan. La innovación es prioritaria para mantenerse en el mercado.

No sólo eso, en las crisis pasadas se demostró que sólo las empresas capaces de continuar sus inversiones en investigación y desarrollo se recuperan más rápido y son más competitivas. No en vano, en muchas economías, en plena recesión, decidieron aumentar drásticamente su financiación para estos rubros como una medida esencial para reducir las desigualdades económicas.

Es momento de generar una vinculación más fuerte con gobierno, Iniciativa Privada y sector educativo. Es importante considerar que la educación superior contemporánea juega un papel fundamental en el desarrollo económico, social, político y tecnológico de nuestra sociedad y en la forma de enfrentar los retos que se nos presentan, como la actual pandemia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here