Vladimir Galeana Solórzano

Una de las principales tareas del gobierno en cualquier latitud siempre tiene como fin primordial la generación de la riqueza. Y esto no quiere decir que la aspiración deba ser el que todos seamos, ricos, sino mejorar las condiciones de vida a través de una economía sana impulsada por los sectores sociales y reglamentada por el Estado. Esa debiera ser la finalidad primaria en un sistema capitalista como el que hemos adoptado después del movimiento social de 1910.

Mientras los particulares invierten para generar esa riqueza, el Estado tiene la obligación de ministrar y administrar los elementos necesarios para el éxito la libre empresa, y sobre todo para la generación de condiciones propicias para que esas empresas productivas alcancen el éxito y participen en la reactivación de la economía entre las clases marginales y emergentes mediante una oferta de trabajo que responda a los parámetros que el propio estado establece en cuanto a condiciones laborales.

Pero hasta ahora el Gobierno Federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador poco le ha importado la crisis económica que estamos enfrentado por el confinamiento que hemos tenido que hacer para detener los avances y efectos del coronavirus. Ya la razón es que de acuerdo a su visión gubernamental, la pandemia le vino como anillo al dedo al proyecto del Movimiento de Regeneración Nacional, para incrementar la lista de hombres y mujeres que ante la carencia de trabajo se insertarán en las listas de beneficiarios de los programas sociales, lo que significa un plus para la manipulación que se realiza desde la Presidencia de la República.

Han sido los gobernadores de la oposición quienes han tenido que solventar los efectos tanto de la pandemia como de la viabilidad económica con sus propios recursos económicos y sanitarios, porque hasta ahora el Gobierno Federal simplemente tomo el papel de orientador pero nunca se comprometió verdaderamente con los estados que componen la Federación, y mucho menos con las familias de escasos recursos que ha sido los más dañados por los efectos del coronavirus.

El mensaje que grabaron Martín Sandoval, Gobernador de Aguascalientes, Carlos Mendoza Davis, de Baja California Sur, Javier Corral Jurado de Chihuahua, José Rosas Aizpuru de Durango, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo de Guanajuato, Francisco Domínguez Servien de Guanajuato, Carlos Joaquín González de Quintana Roo, Francisco García Cabeza de Vaca de Tamaulipas, Mauricio Vila Dósal de Yucatán, con la libertad como premisa para alcanzar el ideal de un mejor proyecto de desarrollo.

Ante la falta de voluntad de Andres Manuel López Obrador para entender que la política es el arte de las relaciones humanas, y la armonía política uno de sus más caros anhelos, y que todo pretende manejarlo a base de imposiciones sin entender que México es una República Federal con Estados Libres y Soberanos en su régimen interior, y con una Constitución Política Propia, el Pacto Federal está en riesgo, porque la mendicidad presidencial ha provocado que los estados reciban una mínima parte de lo que aportan a la Federación y ha endeudado al país como nunca nadie, para seguir manteniendo la tónica de buscar popularidad a base de repartir dinero en sus llamados programas sociales que nunca han sido auditados. Ojalá rectificará, pero su empecinamiento hace pensar que seguirá con la tónica de la mendicidad que afecta a todo el pueblo de México. Al tiempo.

Vladimir.galeana@gmail.com