Vladimir Galeana Solórzano 

Sin lugar a dudas Andrés Manuel López Obrador se ha desentendido de los mensajes que se le envían desde la Casa Blanca. Si de algo podemos tener seguridad es que el gobierno de Estados Unidos ha estado enviando señales a Palacio Nacional sin que se hayan enterado quienes monitorean lo que ocurre en torno a la febril actividad de las grandes bandas de la droga en este país, porque al parecer existe un pacto de no agresión con el presidente de la República, circunstancia que nunca había ocurrido, al menos en los últimos años. 

Por lo pronto el presidente Joe Biden, antes de recibir al presidente López Obrador en la Casa Blanca, firmó una ley que permitirá al Departamento de Justicia estadounidense perseguir donde sea a quienes ataquen a agentes estadounidenses. Y esto quiere decir que incluso podrían internarse a territorio nacional para cumplir con las indicaciones que les entreguen para combatir el flagelo de las drogas y detener a quienes sea necesario sin la necesidad de solicitar permiso al gobierno mexicano. 

La nueva legislación que el propio mandatario norteamericano dio a conocer fue nombrada en honor de Jaime Zapata y Victor Ávila, agentes de la oficina de inmigración y aduanas destacados en nuestro país, y que fueron atacados el 15 de febrero de 2011 por elementos del crimen organizado cuando se trasladaban de Monterrey a México a bordo de una camioneta blindada. Por desgracia Jaime Zapata murió en el atentado, y su compañero Víctor resultó gravemente herido. Los responsables fueron juzgados en Estados Unidos y dos de ellos recibieron como pena la cadena perpetua. 

El presidente Biden firmó una ley para proteger a los agentes que sirven en el exterior del territorio estadounidense, pero a la vez advierte a los carteles de la droga, terroristas y criminales, donde quiera que operen, que si atacan a los agentes norteamericanos no podrán escapar de la justicia. Lo previsible es que se incrementen los agentes estadounidenses en el territorio mexicano, y a querer o no por parte del gobierno mexicano, van a realizar su trabajo y ni siquiera darán cuenta de lo que hacen porque no confían en la presunta neutralidad del presidente López Obrador que pareciera haber abdicado de su obligación de perseguirlos. 

Otro de los temas en los que ha seguido insistiendo el presidente Biden es acerca del tema de la Reforma Eléctrica y los daños causados por la decisión de López Obrador de prohibir las instalaciones de generación eléctrica a través de paneles fotovoltaicos o por molinos de viento. Quemar combustóleo para generar electricidad habla de la arcaica forma de pensar de quien dirige los destinos de este país, pero lo peor es que los daños los resentirán quienes este cerca de las instalaciones donde se realizará este tipo de generación de electricidad. 

Sin lugar a dudas la arcaica forma de pensar y de observar al mundo de Andrés Manuel López Obrador, lo lleva a niveles insospechados de ignorancia de lo que ha venido sucediendo en el mundo de la tecnología. Pero por desgracia es un hombre empecinado en hacer realidad lo que percibe y concibe. Aunque esto vaya en detrimento del país y sobre todo de la salud de muchos hombres y mujeres que estarán cerca de las instalaciones donde se realizará la generación de electricidad a través del combustóleo. Pobre país, pobres mexicanos. Al tiempo. 

Vladimir.galeana@gmail.com