“A diez meses de haber implementado el cierre de actividades no esenciales (1 de abril), las dependencias del Gobierno Federal responsables de impulsar, proteger y fortalecer el aparato productivo: secretarias de Economía, Trabajo, Turismo, Agricultura, Energía y Hacienda, así como los gobiernos estatales, no han impulsado un plan de reactivación del mercado interno.

A ello se debe sumar la falta de confianza y la carencia de certidumbre del presidente hacia el empresario e inversionista.

La esperanza está en el impacto de la vacuna en la población para reactivar la economía nacional que, si bien va, sería hasta el IIIT-21.

En tanto, el desempleo, la economía informal e inseguridad aumentarán, mientras la inversión y recaudación tributaria no petrolera descenderán.”

Analiza José Ignacio Martínez Cortés, coordinador de LACEN-UNAM y profesor del CRI-FCPyS en Eje Central.

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