Por: José Sánchez López 

La austeridad repúblicana, bajo el argumento del combate a la corrupción de un gobierno honesto, ha sido estandarte del Movimiento de Regeneración Nacional.

No hay día en que ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, dueño del partido y ahora presidente de la República, salga a pregonar la misma cantaleta.

Por ello no deja de llamar la atención el modesto gasto que hizo el gobierno federal con motivo de la realización del evento de la Transmisión del Poder Ejecutivo Federal 2018 y las personalidades invitadas al mismo.

Fiel a los principios de MORENA, respecto a su particular punto de vista de la democracia, tuvo especial cuidado para que entre sus invitados figuraran sólo especímenes dignos a seguir su ejemplo democrático:

IVANKA TRUMP, hija del presidente de los Estados Unidos –de tal palo, tal astilla–; MICHAEL PENCE, vicepresidente de EU, que aún no da color, pero es la misma gata; el Rey de España, FELIPE VI, al que después se le exigirían disculpas por la conquista de hace 500 años, petición que el monarca español calificó de absurda, y, desde luego, los ejemplos más emblemáticos del liberalismo, la tolerancia y el pluralismo: NICOLÁS MADURO MOROS, presidente de Venezuela y JUAN EVO MORALES AYMA, mandatario de Bolivia, entre otros.

Al evento, al que asistieron más de 100 invitados, no podían faltar personajes de la farándula, como GALILEA MONTIJO y el actor JULIÁN GIL.

A las personalidades pudo haberlas alojado en algún cuartito amueblado de la colonia Roma, fiel a su pregonada austeridad, como cuando instaló su casa de campaña en las calles de Chihuahua, pero pudo más el qué dirán y se fue un poquito más arriba con los gastos.

La hija de DONALD JOHN TRUMP y el vicepresidente de EU, así como el Rey de España, fueron hospedados en el Hotel Presidente Intercontinental; el dictador MADURO en el Camino Real y su par, EVO MORALES, en el JW Marriot.

Lógicamente, antes del ágape, hubo el obligado discurso que corrió a cargo de MARCELO EBRARD CASAUBÓN, en el que predominaron términos como: señalamientos, perdón, neoliberalismo, corrupción y honestidad.

Eso sí, el menú fue tradicional y. cumpliendo con la norma: austero.

Para empezar una ensaladita de calabazas criollas en cama de pipián, segindo tiempo, crema de huitlacoche; tercer tiempo, costilla en salsa de axiote con esquites y molote de plátano y como postre, a escoger, dulce de zapote negro con nieve de mandarina o dulce de calabaza de castilla con crema montada de vainilla y garapiñado.

El desembolso, pese a que fue un evento del Ejecutivo Federal, corrió por cuenta de la Secretaría de Relaciones Exteriores, o mejor dicho, por cuenta del pueblo bueno y sabio, que finalmente es el pagano.

Dado que se trataba de un acto digno de recordar, a los asistentes se les obsequió un pin conmemorativo en color dorado, con el escudo nacional y, desde luego, el nombre del presidente LÓPEZ OBRADOR en derredor.

Total, si ya le hicieron un busto, ¿por qué no un humildito pin?

¿El costo del austero evento? Nada más ¡41 millones 18 mil 479 pesos!

Por cierto, a los padres de los 300 mil niños que se quedaron sin estancia infantil (para evitar que terceros se robaran los recursos, dicen), les van a dar 800 pesos mensuales.

Esos 41 millones de pesos derrochados en actos de relumbrón, quizá hubieran sido más beneficiosos para los menores ¿no creé?***LO QUE PARA UNOS ES DERROCHE, PARA OTROS ES REDITUABLE INVERSIÓN.***AU REVOIR. joebotlle@gmail.com

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