Ricardo Aguirre Cuellar

Estimado amigo; el mes de septiembre es por antonomasia el mes de la patria; un mes lleno de regocijo nacional por las festividades relativas a la gesta heroica de Chapultepec y a nuestra Independencia Nacional, pero también representa la sombra de la tragedia,  que curiosamente se ha dejado sentir durante un  mes así, con motivo de los sismos de 1985, 2017 y 2021 que tan brutalmente afectaron la CDMX y otras regiones del país, lo que ha ocasionado que mucha gente, principalmente los capitalinos padezcan el síndrome de septiembre o temor a sufrir otro sismo durante esta fecha.

El peligro de sismicidad ahora se complementa por el temor sobrado a padecer otro de mayores consecuencias; una crisis de repercusiones insospechadas, producto de la mal llamada reforma judicial y la cancelación de las entidades autónomas, lo que pondrá de cabeza todo el estado de derecho y nos acercará a un caótico inicio de sexenio, con los peores augurios, que sin lugar a dudas, pondrán al país contra la espada y la pared. López y sus eunucos legisladores dirán misa, pero la realidad será tan o más devastadora, que todos los sismos juntos.

Menospreciar y destruir lo alcanzado por la venganza autoritaria de un déspota, no sólo es un absoluto despropósito, sino es condenar a varias generaciones a la pobreza inminente.

Ya sé estimado amigo, que para los fanáticos todo esto es puro cuento, sin embargo tu bien sabes que de cambiar las reglas del juego, los riesgos de que el TEMC se ponga en pausa por parte de Estados Unidos y Canadá es muy alto.

No hay que olvidar que en el 2019 el ogro Trump le impuso el 25 % de aranceles a las exportaciones de México aquel país, si López no hacía nada por detener el flujo migratorio procedente de Centro y Sur América, llevando al déspota habitante de Palacio Nacional a enviar más de 25 mil soldados a la frontera sur a efecto de contener la ola migratoria y a permitir que nuestra nación se convirtiera en tercer país seguro, algo que jamás se había aceptado.  Y esto sin importarle a Trump, que había un tratado comercial.

Así entonces estimado amigo, ahora será poco lo anterior, si sobre todo Estados Unidos en uso de su soberanía y cuidando los intereses de sus inversores, decide poner en pausa, para usar el grosero término que López aplica con quien considera son sus enemigos, todo el acuerdo comercial con México. Cuyos efectos serían catastróficos, en la economía y finanzas de la nación.

La salida de capitales e inversiones y el cierre de empresas y por tanto desempleo serían las consecuencias de este capricho.

Una situación así, no es exagerada y menos se puede pensar que es intervencionista, pues en todo caso el cambiar las reglas jurisdiccionales y por lo tanto la seguridad y certeza jurídica, violenta gravemente la confianza en el país para que cualquier inversionista venga a invertir su dinero y generar empleo.

Y por lo tanto los gringos están en todo su derecho de proteger a sus connacionales, usando su soberanía, igual que López dice hacer.

Suponer que nuestra nación es una ínsula soberana, es desconocer los innumerables acuerdos y tratados que se tienen celebrados con cualquier cantidad de países incluyendo a la Unión Europea entre otros, que por supuesto limitan la tan sobada y traída soberanía. Pues entendamos, si globalizamos nuestra economía y comercio, cedimos soberanía, en aras del desarrollo y progreso nacional. Lo otro son patrañas de trasnochado y convenenciero nacionalismo, que sólo se esgrime como una burda treta para imponer el dogma caudillista, que evidentemente daña a la nación, y que tiene todo el tufo de la venganza y el rencor autoritario, sin importar las consecuencias que se produzcan.

Entre paréntesis: vaya transición. Toda minada. López a dejado comprometido el gobierno de su corcholata Sheinbaum a pesar de lo abultado de su triunfo. Cosa que no le perdona.

De manera que el margen de maniobra es prácticamente nulo.

Y es que López supone que en el momento en que su pupila se ponga la banda presidencial, su destino estará  marcado, por lo tanto para evitar sobresaltos y traiciones, le mina el camino, con toda clase de artefactos explosivos, para que sólo lo recorra como se lo indicó, por  lo mismo la abraza y besuquea, que le hace sentir que tiene todo el poder ante la grey fanática de su culto, para impedirle  cualquier rebelión; que lo mismo le impone su agenda.

Así entonces López no anda con medias tintas, ni espera lealtades compradas.

Más vale lealtades aseguradas, aunque al país se lo cargue el payaso.

De ahí que el cambio de estafeta se presenta con tanta incertidumbre y temor, ante una inminente crisis económica de proporciones hecatombicas, en lugar de  una verdadera y tersa transición de gobierno. Con futuro promisorio. Como era de esperar

Sin embargo, no es así y López como un verdadero chivo en cristalería hace todo lo posible por reventar la República y con ella todos los compromisos realizados.

Y Sheinbaum por otra parte, en lugar de asumir una puntual altura de miras, se presenta sumisa y abyecta.

Repitiendo con fanatismo todas las consignas de su líder. Reconociendo, con ello quien es el amo y líder.

Así entonces el desastre está por venir.

Y entraremos de lleno en la descomposición de nuestra nación y de nuestra República, representativa y democrática.

Para entrar a una caricatura de república bananera.

No lo crees así estimado amigo.

PD Peña sabía los alcances de López y sabía de lo que era capaz. Por eso no hizo nada por evitar la cancelación del NAICM en Texcoco, porque de haberlo hecho, López habría incendiado la nación.

Y como no. Si se lo está haciendo a su propia pupila y corcholata.

Nerón López Obrador.

PD 2. Y por si fuera poco, todo lo anterior.

Viene la crisis que el trío Sinaloa va cantar en los yunai estei.

Que ya se presagia que ganarán los Grammy por los tonos y alcances de sus “conciertos“ y voces.

Dicen serán una delicia a los oídos de los gringos.

Tu que crees estimado amigo?