Carlos Ramos Padilla

Cada vez el presidente está encontrándose con la respuesta del “pueblo sabio”. Griteríos señalándolo de mentiroso, de “fuera, fuera”, “adiós caca” y otras manifestaciones que hablan de un creciente descontento que lo hace perder el control como ocurrió en Tabasco. Y nada de esto es bueno. A AMLO se le está regresando lo que sembró bajo esa estrategia de descalificar y menospreciar. Se notaba su satisfacción cuando grupos de acarreados abucheaban a los gobernadores.

Le daba tiempo entonces para dictar conductas, regañar, dar palmaditas o regocijarse. “Cállate chachalaca” sentenció sin pudor contra el presidente Fox y luego dijo “yo no fui”. Ahora, la última es que a los tabasqueños los etiquetó de mentirosos y trató de predicar nuevamente “la mentirás son del demonio, son reaccionarias, son conservadoras, la verdad es revolucionaria” y amenazó “a la autoridad se le tiene que respetar”.

Un presidente desafiante todos los días tiene que resbalar y recibir las consecuencias. Si no mal recuerdo Peña Nieto aseguró que ningún presidente se levanta todos los días para hacer daño, hoy pongo en duda esa aseveración. “Si no votaste por mí no tienes derecho a reclamar” y se le olvida el tabasqueño que por lo menos 70 millones no optaron, por alguna razón, a sus propuestas electoreras.

Kennedy ya lo había mencionado y se ajusta al caso “podrás gobernar llegar con 30 millones de votos, pero no gobernar con 70 millones en oposición”. A nadie conviene ni un presidente “terco” como se auto califica, ni un presidente enojado y desesperado y menos observando como el país se le diluye entre inseguridad y polarización.

“No crean que tiene mucha ciencia gobernar, es de sentido común” así lo ha manifestado como cuando anticipa que sacar petróleo es tan fácil como rascarle tantito y encontrar agua. Hoy hay quienes aseguran que AMLO es el primer presidente en la historia moderna que porta un chaleco antibalas, esto no está confirmado, pero de qué ha incrementado visiblemente su equipo de resguardo y protección es claro.

Aseguran que el presidente, aunque reconozca que se equivocó en el camino no da marcha atrás, pero día con día sus antagónicos se van acumulando y tendrá que operar estratagemas mediáticas y sorpresivas para llamar la atención. Este 9 de marzo se le viene otra prueba de fuego, ojalá no se vuelva a quemar. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here