Carlos Ramos Padilla

Llegó el segundo mal llamado debate por la jefatura de gobierno de la CDMX. Un desafortunado encuentro de aspirantes que no acaban de comprender su tarea. Se trató de una rivalidad no de proyectos sino de insultos y acusaciones. Reiterativos en lo que no se les preguntaba.

Con señalamientos muy graves, pero sin pruebas contundentes. La Sra. Brugada no atinaba a entender que el teme central era la crisis de agua y enfocaba su ataque en lo que llama el “cartel inmobiliario” y la compra de patrullas sin ofrecer más que cartoncitos. No aportó durante hora y media, ni se hizo responsable de sus vacíos durante su gestión de gobierno.

Taboada mostró frasquitos con líquidos en apariencia contaminados. Hubo silencio de Brugada. Taboada señaló una y otra vez el mal gobierno de los mismos durante 17 años e incluso aprovechó para hacer un recuento de su vida biológica para tratar de demostrar que en ese tiempo los problemas serios a resolver han sido secundarios para Morena, antes PRD. Salomón con ideas innovadoras intentando proyectarse en un evento donde parece no figurar.

Ante la emergencia hídrica propone responsabilizar a niños de primaria de generar bosques y ser sus vigilantes. Entiendo el fondo de crear conciencia, pero la crisis es hoy y urge resolverla. Los ataques fueron los mismos que en el primer debate solo faltó el vaso de palomitas de Salomón. Pero ninguno de los aspirantes reconoce el talento del adversario en algo.

Nos hacen constatar que vivimos en un irremediable marco de corrupción, impune corrupción, que no llega a denuncias legales, sino que quedan en el salpicadero de la verborrea. Son danza de millones de pesos y de mentiras que se lanzan entre ellos. Pero ninguno comprueba algo. Ellos mismos se auto denuncias sus fallas, fracasos e irregularidades proponiendo que todo lo van a cambiar, harán lo que en sus gestiones no quisieron.

 A Taboada en los dos debates le salva y ayuda que muestra resultados en su gestión. A Clara en los dos debates la hunden su ausencia de respuesta en resultados y avances. No puede presumir siquiera que existan captados de agua menos seguridad. Fue una pérdida de tiempo. A Taboada se le observa muy seguro, a Clara cargada de rencor, a Salomón pues, Salomón ahí estaba.

Todo aquel extranjero que ignore nuestra situación y sea testigo de los arrebatos de los aspirantes entenderá por qué no logramos avanzar, la bajeza de nuestra política y los abusos a la sociedad con nuestros recursos.

Clara en tiempo ha permanecido más en la administración dentro de su alcaldía y eso mismo demuestra que aún con ese calendario no ha cumplido, por ello propone para la ciudad lo que no ha hecho en su demarcación, por ello necesita apoyarse en las figuras de Sheinbaum y de Delfina Gómez, ¡imagínese!  Ella, Clara sabe y bien que no llegó de forma limpia a la alcaldía, pero refuta a los demás carecer de moral para expresarse. Y si, hay que reconocer que en mucho y por mucho, Benito Juárez es muy pero muy diferente a Iztapalapa.