Carlos Ramos Padilla

Fin de semana, reunidos en un restaurante del sur de la Ciudad de México festejamos a nuestro muy querido y respetado Carlos Olmos por su cumpleaños, como siempre rodeado de afectos y amigos. Casi al término de los alimentos llegó Pancho Garfias, amable y co esa sonrisa de siempre que lo caracterizaba.

La Mesa entonces estaba completa en tanto yo intercambiaba ideas con otro gran referente con Rubén Cortes. En algún momento, de manera inopinada expresé, veo muy delgado a Pancho. Sellamos un “nos vemos pronto” con un abrazo. Días después me informaron con discreción que había sido internado en el hospital por un problema de cáncer en el páncreas y que sería en breve intervenido.

Este domingo durante la madrugada murió y pide constatar en enorme homenaje que ha recibido en estas horas con cortos y amplios mensajes rememorando su fina trayectoria profesional. Pancho sería entregó, vivió y gozó el periodismo. Entregó su vocación a generar opinión a nutrir con argumentos sus observaciones críticas y milimetricas.

En las reuniones sabía escuchar, oía los planteamientos para después regarnos sus conclusiones. Pancho nos hereda una enorme trayectoria pero nos demostró con su muerte que hay un gremio y medios fortalecidos y unidos en las buenas y en las crisis. Estamos y seguiremos. Pero también, Pancho recibió el halago de aquellos que pasaron una y otra vez por sus columnas.

 Muchos de ellos que se duelen por su pérdida pero que no conocen ni disciplinas, ni misiones, ni lealtades. Esos que han empinado al país en una grave situación y que por más que daban lectura a Pancho no correspondieron con su conducta.

También se lucieron quienes sin conocerlo se colgaron de su fallecimiento para darse a conocer en las redes sociales. Como sea, Pancho continúa convocando. Aquellos que vivimos con él uno y mil eventos sabíamos que estábamos compartiendo tiempo y espacio con un personaje gentil, educado, culto, informado y relevante.

Su hermano Toño, simpático y generoso también fue mi primer director en canal 34 de televisión cuando iniciamos la barra de opinión y en particular mi programa de “Va En Serio”. Eran tiempos donde el periodismo era significativo en nuestra dinámica democrática. Había respeto y pluralidad. No persecuciones, confrontaciones, denostaciones y menos acusaciones desde el poder.

Toño emprendió su tarea de líder con brillantez. Pancho Garfias no estuvo nunca alejado de ese ritmo. Le dieron ambos mucho al país, al gobierno, a la política pero más y más a la sociedad, algo que es mayor incluso a recibir el Premio Nacional de Periodismo.

Pancho uno de los grandes entre los grandes en la narrativa del poder, de las legislaturas siempre con su libreta en mano y sus apuntes que traducía en columnas que movían cimientos. Sin duda. Pancho mostró entre otras cosas que una pluma hace más historia que  las nefastas políticas popularistas que dañan al país. Honor a quien honor merece. Aplaudo a Pancho.