Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

La guerra es injusta para todos. En una guerra todos perdemos. La babaría, el odio, la crueldad y la muerte son el sello, la herida permanente. Actualmente conquistar, invadir, a pueblos inocentes y débiles sólo retrata la ambición de tiranos y asesinos.

El mismo ser humano ha creado instituciones, códigos y protocolos para evitar una tragedia masiva de dimensiones catastróficas. Parece no se respetan. Las repercusiones de la devastación son enormes: soledad, orfandad, hambrunas, destrucción, salvajismo, venganza.

Muchos quedan afectados en su razón y emoción otros más con invalidez física. El patrimonio pedido, la esperanza agotada. Hace unos días realicé una entrevista para mexiquense tv en el programa VaEnSerio (se transmite este jueves 17 a las 23 horas por izzi 135) por un evento extraordinario y muy atractivo: la presentación de un partido de tenis en la CDMX entre dos rusos de vanguardia deportiva: Medvedev (primer lugar en el ranking mundial) y Rublev (entre los cinco mejores del planeta).

Era el segundo intento para este evento. La primera ocasión se pospuso por la pandemia, ahora es la guerra la que no permitirá el espectáculo. El aviso se da de último momento dado que las negociaciones se llevaron al más alto nivel y fracasaron. Los rusos no podrían llegar a México por restricciones aéreas de varios países aliados contra los rusos, incluyendo a Estados Unidos.

Intentar burlar estas disposiciones e incluso aventurarse a un vuelo privado condenaría a los dos jugadores a fuertes sanciones en Wimbledon o Roland Garros. Ambos aún no rompen con el gobierno o ruso, pero vale decir que estos dos profesionales del tenis han manifestado abiertamente a los llamados de paz lo cual les ha ganado la simpatía de los aficionados. 

Dentro de una conferencia en The Economist se concluyó que, al paso de la confrontación bélica bajo la obsesión de Putin, Rusia está perdiendo y mucho. Se eta debilitando, se está quebrando su industria militar, se merman sus posibilidades comerciales e incluso la permanencia en el poder de Putin. 

Pero esta es una muestra más de que la confrontación entre semejantes altera en toda cualquier tipo de disciplina dañando intereses de variada índole. Y pensar que los dictadores llegan al poder imponiéndose, usando los recursos de su nación, abusando del trabajo de sus contribuyentes, manipulando y engañando con la información, pero lo peor, con una desfachatez enfermiza disponer del botón rojo para el exterminio absolutamente de todos.