Carlos Ramos Padilla

Es tiempo de preguntarnos qué es democracia, cómo se entiende, quién la práctica, cuáles son sus resultados. Y viene a cuento por lo que en últimos años ha ocurrido entre especulaciones y eventos reales. Veamos, que el PRI abandonado a Francisco Labastida para abrirle el espacio a Fox; que Zedillo le permitió a AMLO violar el capítulo de residencia para imponerse como jefe de Gobierno; que Peña Nieto pactó con AMLO la presidencia a cambio de impunidad. ¿Y los votantes?

Pero hay más, que gobernadores como Quirino Ordaz, Alfredo del Mazo, Manuel Velasco, Omar Fayad y Alejandro Murat entregaron la “plaza” a cambio de beneficios personales y protección. ¿Y los votantes?

Pero hay más, que no es Clara Brugada, imponemos a Juanito y luego lo quitamos, que no gana Félix Salgado pues déjanos a la “torito”, que estorba Omar Harfuch pues por sobre las encuestas va Brugada; que Marcelo apesta pues va Claudia, y ¿los votantes?

Pero hay más, el cinismo lleva a Martí Batres a atropellar las encuesta por orden de la jefa para desechar a García Harfuch, que Manuel Velasco se presta de mandadero de Palacio para intimidar a Alito, que Omar Fayad acepta no tener ningún mérito para ser embajador, que Juan Ramón de la Fuente no viene a hacer política sino academia y acaba en el equipo de campaña de Sheinbaum, que Javier Corral no acaba de comerse sus aseveraciones como panista atacando a la izquierda y hoy es sirviente de Claudia, y los votantes?

Pero hay más, que el presidente dice que no es el gran elector, pero mantiene a Mario Delgado en la presidencia de Morena a pesar de las investigaciones estadounidenses de sus presuntos vínculos con el crimen organizado para financiar campañas, anticipa de manera fragante el proceso electoral exhibiendo a sus “corcholatas”, le entrega el basto de mando a Claudia, negocia en lo oscurito con MC para colocar al esquirol de Samuel García, ¿y los votantes?

Pero hay más, Adrián Ruvalcaba da a conocer supuestos pactos con Alejandro Moreno y que al no cumplirse se acusan de traidores en el fracaso de negociaciones por el poder, ¿y los votantes?

Pero hay más, que en el 2024 serán factor decisivo en las urnas migrantes disfrazados, el crimen organizado y la compra de votos por “apoyos económicos” a grupos vulnerables, ¿y los votantes? Pero hay más, haciendo caso omiso de las leyes el propio presidente emplea “las mañaneras” para activar apoyos electorales y enfrentar a poderes de la Unión y socavar la imagen del INE y del INAI, ¿y los votantes?

¿Entonces pregunto, en verdad hablamos de democracia? ¿De un sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho de este a elegir y controlar a sus gobernantes? En serio nos tomamos la responsabilidad de aceptar las apuestas de cargos públicos por asunto de género y no de capacidad y/o talento?

¿En verdad asumimos que la democracia descansa en el engaño político de los 43 desaparecidos? Pero acabar con esto solo hay una fórmula, solamente una, salir a votar, defender nuestros derechos, desechar a los mercenarios, corruptos y mentirosos de la política. Exigir cuentas y resultados a través de personajes honrados, comprometidos, íntegros y dispuestos a cambiar a México.

La decisión está en las urnas llevando al gobierno a los que creen en la educación, los que garantizan alimento, equidad y salud, a aquellos que pueden colocar a México en la competencia mundial. Ahí tenemos que valer los votantes. Si lo entendemos, sabemos y ejercemos entonces de frente si podríamos hablar de democracia.