Carlos Ramos Padilla

Y hay quien se atreve a decir que están agradecidos con el gobierno federal porque informó sobre lo ocurrido en Culiacán “minuto a minuto” cuando es su obligación constitucional. Pero, ¿qué se dijo? No una serie de contradicciones, sino de mentiras y ahora le dicen rectificaciones. Con toda intención miembros de gabinete de seguridad mintieron, engañaron. “Patrullaje de rutina” con 30 elementos, hoy se sabe fue un operativo planeado y participaron 199 miembros de las Fuerzas Armadas y que los integrantes del crimen organizado superaban las 300 personas, es decir, casi dos a uno.

Una imagen en video y audio confirma que Ovidio si se entregó y frente a agentes federales llamó por un celular (¿a quién?) para solicitar que “ya ni modo” y que pararan las agresiones. El Gabinete de Seguridad primero aseguró lo detuvieron y luego lo liberaron y después puntualizaron que nunca fue aprehendido. Se confirma que si hubo ataque a viviendas de militares y que fueron arrojadas granadas que por fortuna no explotaron. ¿Qué pasó con la orden de cateo? ¿Qué con el cumplimiento de la orden de aprehensión con fines de extradición?

Quien determinó la liberación de Ovidio comete un delito que debe ser sancionado, así lo dicta la ley y hasta donde se estiran las declaraciones fue el propio presidente quien avaló este hecho. No hay que olvidar que es AMLO el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y aunque el tabasqueño asegure después que él no estaba enterado porque iba en vuelo a Oaxaca el Ejército no puede actuar sin su orden en situaciones de extremo riesgo como es el caso de Culiacán. ¿Qué ha pasado con la fuga masiva de reos? ¿Dónde están? ¿Quiénes son? ¿Quién fue el valiente que determinó cancelar el operativo?

Para Durazo fue un patrullaje de rutina, para el Secretario de la Defensa un operativo fallido y el Presidente López Obrador no estaba enterado pero que dejaba en manos del gabinete de seguridad ese tipo de decisiones. Lo cierto es que minuto a minuto nos relataron como por su inexperiencia e ineptitud pusieron en riesgo a la población civil y a los soldados mexicanos. No hubo prevención, pero tampoco reacción, después de la liberación de Ovidio los crimínales, en desfile con vehículos artillados, festejaron en las principales avenidas de Culiacán.

No concuerdan las cifras y datos sobre los heridos y muertos. Y todo se perdió, a los crimínales detenidos, uniformados muertos y heridos, civiles muertos y heridos, vehículos incendiados, comercios y escuelas cerrados y la dureza y fuerza de operación que mostró el Cartel de Sinaloa que fue capaz de tomar como suya a Culiacán y humillar al Ejercito y al Gobierno en tan sólo 15 minutos. Por cierto, ¿Dónde está Iván Archivaldo el hermano de Ovidio e hijo también del Chapo?

Nunca antes en un operativo de esta magnitud se había mentido tanto y los responsables en conferencias mañaneras, pero no rindiendo cuentas ante la justicia. Aahhh y algo más, ¿y la DEA? Y que conste que es pregunta. Pero repito hay quienes festejan que el gobierno informó, pues nada más faltaba que ante la serie de engaños decidieran “reservar la información” por seguridad nacional y ese cuento ya nos lo sabemos.

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